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12 de agosto de 2013

Se puede perder





Por: Kike Rosales

Ha sido nombrada una junta directiva en una nueva asociación de toreros; la actual, presidida por Leonardo Valera, ha recibido rechazo por parte del gremio, sobre todo de los toreros del centro del país. Pareciera que el asunto fuese por un poder geográfico: centrales contra andinos; es decir, que esta división de los toreros anda por niveles obsoletos como si el regionalismo bastara. La verdad, es que ese no es el fondo del problema. La asociación de toreros anda mal desde hace tiempo y la culpa no es de haber sido Tachirense o de Ciudad Bolívar, es que ante tan pocos festejos que tenemos, lo gremial se ha convertido en algo personal, trayendo penas en vez de soluciones.


Recientemente en Tovar, Leonardo Valera tuvo un altercado público con la presidenta de la comisión taurina. No podemos convertirnos en jueces y decir de quién es la culpa porque no estuvimos en el mismo; lo cierto es que independientemente de la responsabilidad del inicio, el problema de por sí se convirtió  un acto vergonzoso.

En Maracay se anuncia una especie de sindicato, otro gremio paralelo al actual que nace en momentos tan duros de las corridas a nivel nacional, donde la unión debería ser el estandarte único. Hace poco conversábamos con una persona que lleva a un joven novillero venezolano en España, cuando nos identificamos para invitarlo a hablar en nuestro programa de toros, el hombre cambió a la actitud defensiva, con cosas como “es que espero que chavalillo esté mejor”, “mostrarlo ahorita…” En fin, muchas cosas… Cuando indagamos más  acerca de las razones de su negativa, descubrimos que era temor a que nos lo quisiéramos traer para Venezuela, una vez aclarada nuestra intención,  su respuesta aliviada fue: “es que allá se pierde”. 

Cuando vemos que el gremio de toreros está tan dividido, cuando ninguno ha dicho nada ante la prohibición de entrada de menores a una plaza prefiriendo caerse prácticamente a golpes entre ellos (o con otros), es cuando pensamos qué razón tiene el español que  lleva al novillero venezolano. Es que aquí en la actualidad y bajo esa división, un torero se puede perder