Publicidad

Publicidad

18 de octubre de 2013

Erick Cortéz Y Los De Haro En La Ganadería De Carlos Castañeda




Por: Víctor José López “El Vito”
 


Cuando el viajero entra en Querétaro se mete de lleno en el México de la Independencia, de la Revolución y de la Constitución, a la vez que descubre las fuertes ataduras culturales  que tienen, desde sus raíces estos tres movimientos que formaron la nación mexicana, con la Fiesta de los Toros.

Y cuando conversamos con Carlos Castañeda Gómez del Campo, en la sencillez de su sabiduría, descubrimos verdades ocultas del toro de México. Son años de apasionada entrega, madrugadas y pestañas chamuscadas por revisar archivos y libros en la búsqueda del alma del toro mexicano, del Saltillo de Tlaxcala, de Zacatecas, hasta encontrar el toro de México.

 Es el toro mexicano esa aguja que tejió y condujo al hilo del toreo por estas tierras.

Es por ello que no es fortuito que, cuando llegamos a La Quintana, en la ganadería de Carlos Castañeda encontremos personalidades como Antonio De Haro González, ganadero de De Haro, la base fundamental de la vacada de La Quintana. Está don Carlos Lecumbrerri, de la ganadería que se formó con reses que llevan con orgullo por sus venas  la vertiente de la sangre del Saltillo Mexicano, procedentes de las fuentes de José Julián Llaguno, Teófilo Gómez, Álvaro Espinosa y  San Felipe Torres Mochas.

Con ellos está el maestro Jorge Gutiérrez, "El coloso de Tula", el torero más importante en la gloriosa historia taurina de Hidalgo, y a Rafael García, matador de toros, empresario taurino, apoderado de toreros y amigo de Venezuela,  como lo son la mayoría de los taurinos mexicanos.

 Todo para recibir al matador de toros Erick Cortéz, en su incursión en los ruedos de los tentaderos del campo bravo mexicano. Le acompaña en este tentadero el matador de toros Alejandro Martínez Vertiz, torero que también es ganadero.

 Erick Cortez continúa la buena racha de los sorteos, pues las mejores vacas le  acompañan en la faena campera. Antes de reunirnos con Carlos Castañeda,  en lo que sería una tertulia grata, instructiva, llena de afecto entre un grupo de amigos