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1 de septiembre de 2014

Diego Ventura en dos tardes en la Monumental de Valencia



Diego Ventura, excelente rejoneador ha creado una escuela propia en el Arte a la Jineta
Por: César Dao Colina
 

No vamos a adentrarnos en los albores y los primeros relatos sobre el Toreo a Caballo; demás está observar que El Cid Campeador, deja nota histórica en la época donde se alanceaban toros como espectáculo noble para que luego tomara el rango de popular. Asimismo, no detenernos en otros nombres (Mancebo, Pérez y Silva, Calvo, Plinto Fernández), quienes han burilado este bello universo que borda a los cosos de elegancia, caballerosidad, doma y, sobre todo, alto riesgo.

Breve reseña histórica a tener en consideración

Todo buen aficionado debe tener en sus apuntes estos datos importantes sobre el Arte Ecuestre.  Fue don Pedro Alcántara Meneses “Marqués De Marialba” quien perfeccionó el Toreo a Caballo y en (1760) editó una obra sobre instrucciones sobre los equinos y su doma como las suertes que el Marqués practicaba. Luego, apareció, Carlos Relvas, quien introdujo reformas a la indumentaria-que en otro espacio acotaremos con precisión-para que luego el cavaleiro Luis Rego, el rejoneador más importante del Siglo XIX, quien con igual nivel en relieve, Don Fernando De Oliveira clavaba rejones con una espectacularidad y facilidad extraordinaria y que por su excesivo valor perdió la vida en la importante Plaza de Toros de Campo Pequeño (Lisboa-Portugal) al fracturarse el cráneo. Siglo XX, en este siglo y  en la mirada hacia las huellas se nota la gran influencia del rejoneo lusitano sobre el peral taurino, sus aportes, logros y galopar en alzada.

La alta escuela de Simao Da Veiga

Simao Da Veiga, creador de una verdadera escuela teniendo como principales discípulos a José Samuel Lupi, muy amigo de La Casa ganadera de Tarapío- y al revuelo de Joao Moura, quien revolucionó, desde sus asientos al público español, al crear “El Par Al Quiebro” a caballo... Su nombre como los de su única clase tintaron de seda la seda misma.

A partir de los años (20), la figura cordobesa de don Antonio Cañero, don Álvaro Domecq y D., los hermanos Ángel y Rafael Peralta, creadores del Par de las Rosas y Álvaro Domecq Romero, quien añadió, nada más y nada menos, que el temple al actuar a caballo y llevar prendido a la montura al astado, midiendo de forma precisa los terrenos… José Moreno Pidal, quien los lidiaba a toda punta…de allí, en adelante, entre otros importantes caballeros, sale el navarro Pablo Hermoso de Mendoza, los Hnos. Domecq, Joaquín Buendía, Hernández y el luso español Diego Ventura, quien al contrario de Hermoso, ha impuesto un sello de espectacularidad imponente parando a la gente de los tendidos en actuaciones que se cantan con triunfos adelantados por su arrojo. Ventura, es ajuste en el ritmo del toro-caballo.

                                            Ver a Diego Ventura es un privilegio…

¿Por Qué?...porque es de admirarle como tira del toro con sus cabalgaduras y los lleva prendidos a la cola de su cuadra de alta doma; los balanceos con sus ejemplares a la hora de reunir las suertes, dando el pecho y hacia adelante, siempre y todo, repetimos, con una espectacularidad en el riesgo sobre la escena admirables. La forma de parar con sobriedad al animal a la vez firmando los encuentros con amplio repertorio, en ese arrancar siempre de frente y dejándose llegar al animal para quebrar en la cara, las piruetas, sus jacas que le besan y le muerden la frente a los toros, clavando a una y dos manos dejándoselos llegar al estribo, en fin, sumando cada vez los entusiasmos a grados elevados. Sus pares al violín, ni se digan saliendo con el toro en terreno rematando la salida de costado y con la grupa. Y hay más, cuando lo vean en la Feria Taurina de Valencia que comienza los dos primeros fines de semana de noviembre, (8 y 9) y (15 y 16) en la Plaza de Toros Monumental de Valencia con un elenco de primeras figuras del Toreo. En, Ventura, lo diferente no se adivina, se siente..!