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8 de septiembre de 2014

Emotivo y triunfal mano a mano en Tovar


Rafael Orellana y Curro Ramírez a hombros por la puerta grande
Foto: G. Cerrada

 Por: Víctor Ramírez “Vitico”    
   
Emotivo y triunfal ha sido el mano a mano que han sostenido los espadas tovareños Rafael Orellana y Curro Ramírez en su plaza, en su tierra, mano a mano reñido, competitivo, con bragueta, como deben ser este tipo de festejos. La apoteósica salida a hombros de los diestros, rodeados de público jubiloso fue el mejor epílogo a una tarde que estuvo a la altura de la enorme expectación que desde días atrás se vivía en la Sultana del Mocotíes.

Al buen desarrollo de la corrida contribuyó el encierro de Rancho Grande y El Prado, que con matices, sirvió para que los diestros mostraran sus cualidades. Destacó el noble y enclasado toro que cerró la función, para el que se llegó a pedir el indulto.

Orellana saludó al primero, un berrendo serio por delante, con mecidas verónicas que remató con bella media. Abrió su labor con suaves pases por alto, quieto y gallardo el torero, que cuajó buenos muletazos con la mano derecha, deslucidos algunos por los enganchones. El astado, algo bronco pero con recorrido, se fue apagando poco a poco. Orellana se metió en la distancia corta, pero no pudo evitar ciertos desajustes entre su engaño y la embestida.  Por el pitón izquierdo, el animal se quedó muy corto y el torero optó por un pacto de no agresión. El final embarullado restó puntos al trasteo.

Con una larga cambiada de rodillas y buenos lances a pies juntos recibió Rafael Orellana al tercero, con el que estuvo mal en banderillas. A este buen toro lo  recibió con fogosos muletazos de rodillas en los medios, que encendieron la mecha de la faena, que fue larga. Rafael cuajó varias series de emotivos muletazos, algunos excelentes, destacando tres naturales buenos de verdad, hondos, templados y de mano baja. Volvió a embarullarse al final de la labor por el ansia de no dejarse ganar la pelea. Volteado en unas bernadinas, cobró una superior estocada entrando a ley y sufrió otra fuerte voltereta. Cortó dos orejas de las de verdad.

Una ajustadísima larga cambiada de rodillas fue el saludo de Curro Ramírez al mansurrón, áspero y complicado segundo, que fue muy difícil, a tal punto que saltó al callejón tras huir de dos refilonazos en varas. Voluntarioso y entregado, Curro Ramírez intentó cuajarle faena al complicado ejemplar, ante el que se notó la falta de oficio del diestro, que sufrió una tremenda voltereta. Tras pasar un momento por la enfermería, salió para estoquear a “Sabanetero”. Una entera defectuosa y con abundante derrame no fue óbice para que el público le reconociera el esfuerzo. Pero lo mejor de Curro estaba por venir, y tuvo mucho que ver el encuentro con el excelente “Corozeño” que cerró festejo. Con excelentes verónicas y vibrantes chicuelinas le saludó Ramírez, que cuajó una estupenda faena. Más de uno se sorprendió al ver los estupendos derechazos y naturales que desgranó en la arena del coliseo el llano un torero que demostró ante un buen toro que sabe torear con gusto, temple y reposo. El público siguió el trasteo con pasión y el diestro, crecido, toreó con cadencia, ritmo y clase al encastado ejemplar para el que se pidió el indulto. No fue concedido el perdón de la vida del toro y Curro entró a matar o morir, cobrando una extraordinaria estocada. Dos merecidas orejas y la vuelta al ruedo al toro fueron el colofón de la faena. La apoteósica salida a hombros, con el ruedo lleno de aficionados demostró que en Tovar hay ídolos, que la fiesta sí se puede volver llevar a su esplendor.

Ficha de la corrida

Plaza de toros de Tovar
Domingo 7 de septiembre.
Casi tres cuartos de entrada en tarde fresca, con algo de viento.
Toros de Rancho Grande (primero y tercero) y El Prado (segundo y cuarto), desiguales de presentación y juego variado. Con movilidad el primero, difícil y mansurrón el segundo, noble el tercero. Bravo, noble y encastado el cuarto, “Corozeño”, número 155, castaño, con 430 kilos, premiado con la vuelta al ruedo.
Rafael Orellana, de corinto y oro: Vuelta y dos orejas.
Curro Ramírez, de nazareno y oro: Vuelta y dos orejas.

Destacó en la brega Mauro David Pereira y en banderillas José Antequera.

Se guardó un minuto de silencio antes del festejo en memoria de Nito López y Alfonso Ramírez “El Polaco”. Por una confusión se cortó el rabo al cuarto toro, sin haber sido concedido por la presidencia.

Los dos matadores salieron a hombros por la puerta grande.