Publicidad

Publicidad

21 de septiembre de 2014

José Luis Rodríguez... Tan cimero como la gelidez de los picos de su tierra




Por: Jesús Araujo "Castoreño"
 

Mérida, la hierática como la llamara Don Mario Briceño Iragorri, ínclito escritor trujillano, es una ciudad de talentos mil en todos los ámbitos, destacándose en la parte taurina, Cesar Faraco nacido en Lagunillas, él ha sido el único torero venezolano elevado a la categoría maestrante en Tauromaquia en la plaza de Las Ventas de Madrid por cesión de trastos de ese gran torero español nacido en Caracas Antonio Mejías Jiménez en los carteles “Antonio Bienvenida”.

Don Mario decía que las crónicas son roció purísimo del alma que riegan la tumba de los que fueron, y yo con mi teclear, aliento a los hombres de luces aunque a veces, como yo digo... La dureza revestida de respeto se convierte en elegancia, enseñanzas de mi viejo maestro Don Carlos Eduardo Misle “Caremis”.

Estas letras cargadas de cariño, admiración y respeto arriba las dediqué a un amigo de la niñez, en su casa natal, en mi Milla, germinó y floreció mi pasión taurina, ellas se ocupan de hablar de un torero muy profesional que ha puesto a Mérida muy en alto en la vieja Europa y en los ruedos nacionales... José Luis Rodríguez Agostini “la elegancia del toreo a la jineta”.

El pasado mes de agosto, José Luis arribó a 4 años de doctorado taurino, ceremonia realizada en la plaza de toros Campo Pequeño en la capital del país luso, Lisboa, tarde en la que la artística rejoneadora Sonia Matías le entregara el rejón doctoral por la espalda al centauro merideño, iniciándose así una andadura triunfal por distintas plazas donde José Luis ha visto su nombre en los carteles, hoy, primera figura del rejoneo en el país.

José Luis es un artista cuyo porte es de figura, Petronio como Gaona, es un dandi en el vestir pues sus atavíos toreros arrancan aplausos más aun cuando se viste a la Federica, elegante atuendo que lo hace parecer un caballero de la corte de Luis XV.

Su toreo, reposado y su hacer certero le ha ganado la admiración de los públicos, entregado y muy profesional, ejecuta pares de banderillas a dos manos monumentales, clava rosas y abanicos precisos y a la hora de tomar la hoja de peral le echa la montura encima a los toros, cosa que le ha permitido saborear mieles de triunfo, pues son muchas las puertas grandes que ha conquistado entre ellas la muy importante de Tovar donde es un autentico ídolo.

Este año, Tovar no tuvo el gusto, la suerte y la alegría de ver tan idóneo caballero de luces, caprichos nefastos de enemigos de la fiesta lo dejaron por fuera cuando José Luis es imán taquillero y garantiza el espectáculo.

Gusta el torero del toreo de frente al estilo portugués. Cita, arranca y a escasos metros de la cara del toro, quiebra, clava, hiere y sale avante de tan bonita suerte, caracolea sus monturas haciendo gala de la doma y el publico estentóreamente arranca en aplausos y ovaciones para con el torero.

Este merideño a la monta de luces, ha toreado en España, Colombia, Portugal, en Estados Unidos de Norteamérica frontera con México y claro esta en casi todas las plazas nacionales, es heredero directo de la entrega y reciedumbre profesional de su tío Javier y por ende de la pasión de su padre Pepe Luis (como lo llamaba la madre) quien también gusta montar y clavar banderillas.

La taurina casa de los Rodríguez Jáuregui tiene un historial riquísimo, pues toda la emoción y alegría de sus logros se debe a Don Augusto soñador de logros palpables ya que tuvo plaza de toros como El Toreo en Ejido, condujo programas radiales taurinos, fundó revistas, editó libros y cultivó la amistad entre ellas con mi compadre Cesar Faraco, con el tesoro de Charallave Joselito Torres, Don Carlos Girón, su esposa e hijos toreros, fue compadre de Don Alipio Burguera y de Jovito Villalba y su esposa, poeta ,periodista y escritor, me llevo de la mano a los toros en el Nuevo Circo de Mérida en Belén por allá en 1962.

Tanta pasión taurina se virtio en pasión torera pues Otto, el mayor gustaba torear festivales de corto, luego Javier fue novillero para después llegar a ser el fundador del rejoneo en el país, vino la decisión de Otto hijo en hacerse novillero con bautizo de sangre en Las Ventas de Madrid, prueba de vocación que no lo amilanó y tomó la alternativa en su Valencia natal, emergieron de ese legado Luis Augusto hermano de Otto, Rafael Augusto hijo de Augustico como le decimos desde niño y Francisco Javier, hijo del maestro fundador del rejoneo en el país todos con espectacularidad en su toreo, auténticos caballeros y amigos.

Tantos genes taurinos no podía esquivar José Luis, pues la reina del hogar, la siempre omnipresente y ángel guardián de los pasos toreros de sus nietos fue Doña Josefina, aaahh que ser de bondad y amor, aun recuerdo los vasos de horchata que nos daba, su inconmensurable amor y la pasión taurina compartida con Don Augusto de quienes seguros estamos, desde allá, desde el cenit de la eternidad bañan de bendiciones a todos los suyos por el bien terrenal.

José Luis Rodríguez Agostini es un nombre de triunfo para cualquier feria y garantía de éxito para cualquier cartel, su esfuerzo no puede ser calibrado por ineptos ignotos aparecidos que se las “echan” de taurinos que lesionan a los de su entorno como sucedió con Tovar, la elegancia del toreo a la jineta no puede ser obviado por las empresas taurinas y no es que “deban tomarlo en cuenta” no... pues por derecho propio ganado en la plazas, “debe” aparecer en las marquesinas de las citas taurinas mas importantes del país.

Reverencias para quien honor merece y que mis letras, sean brazos que abracen a José Luis y sus padres...

Va por Uds., ¡¡Castoreño en mano!!