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22 de septiembre de 2014

La insurgencia andina en las arenas venezolanas‏


Jesús Enrique Colombo, el toreo majestuoso

Por: Víctor José López “El Vito”
 

Hará cosa de un par de meses atrás, nos referíamos a la situación taurina venezolana con quebrantos de salud e  ingresada en la sala de Terapia Intensiva.

Los espejitos y los sonajeros de los carteles de las ferias de Valencia y de San Cristóbal, que se organizarán con toros y destacadas figuras del toreo español, financiadas con recursos multimillonarios, desgraciadamente no marcan el camino a la recuperación de la fiesta de los toros en Venezuela.

El toreo, con estos muy costosos paños calientes, seguirá en la Unidad de Cuidados Intensivos. Lo hace como un elemento exótico, importado allende nuestras fronteras, que no nos pertenece en lo nacional. Situación que es una aberración, porque culturalmente la fiesta de los toros está en Venezuela imbricada con los elementos que distinguen el perfil de la auténtica nación venezolana.  Si nuestra queja en aquel momento, amables lectores fue que, teniendo Plazas de Toros Monumentales, por las cuatro esquinas, ganaderías por decenas, hoy no tenemos un torero como aquellos surgidos en tiempos de escasez. Toreros de principios del Siglo XX, con la torería y categoría de Eleazar Sananes y Julio Mendoza, que encarnaron las pasiones de una ciudad como Caracas; o, a mediados de la centuria, apasionantes como el ídolo de multitudes Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro” y su rival Alí Gómez.

César Vanegas, en un lance la vida lo mismo que en banderillas
De novilleros fueron ídolos Joselito Torres y César Girón, y  de matadores César Faraco, Rafael Girón, Curro Girón, Efraín Girón; y, más tarde, en el ocaso del siglo,  José Nelo “Morenito de Maracay” y el torero de La Vega, Leonardo Benítez , quien con Erick Cortéz pudo haber formado la pareja necesitada por los públicos  que estuvo huérfana de empresarios con creatividad.

Salvando cuatro situaciones, los toros en Venezuela han contado con poca creatividad. Recordamos a José Manuel Pérez Pérez que con toros criollos fue capaz de organizar temporadas en Caracas con Carlitos Martínez, Rafael Rodríguez y Simón Mijares “El Duende”, que a la postre resultó el más destacado. El de mayor peso, por su capacidad de producir toreros y abrirle abanicos de oportunidades a las ganaderías nacionales está en nuestra memoria, más no en el recuerdo de los justos Gregorio Quijano. Haciendo memoria recordamos que las temporadas de Taurivenca, formaron matadores de toros, con la base poco sólida del toro criollo en festejos organizados por El Brujo Víctor Lucena, Juan Corzo, Pepe Vilma, Pedro Romero en el Táchira y muchos, pero muchos más. Todos, gracias a Gregorio Quijano, lograron el rango de matadores de toros muchos novilleros venezolanos. Lo hicieron gracias a las novilladas por Quijano organizadas, o por el estímulo que estas temporadas provocaron en plazas como Los Teques, Maracay, Barquisimeto a lo ancho del territorio nacional.
 
Antonio Suárez, un triunfador natural
De aquella época, entre otros, recordamos que surgieron estos nombres que llegaron a tomar la alternativa de matadores de toros: William Cárdenas, Manolito Rodríguez Sánchez, Luis Arcángel, Bernardo Valencia, Rafael Pirela, Celestino Correa, Gonzalo de Gregorio, Pepe Luis Núñez, Jorge Herrera, Joselito Álvarez, El Fúnebre, El Boris, Freddy Girón, Enrique Calvo, Carlos Martínez, Rayito, Luis de Aragua…Agréguele usted, amable lector lo que quiera; pero hoy, penosamente, no suman dos los novilleros con aquel horizonte que tuvieron los mencionados, ni en Caracas, en Valencia y en Maracay.

Los motivos para despertar esta recordación, no son otros que el de exaltar el gran momento que viven cuatro novilleros nacionales. Los cuatro triunfan en España, tres de ellos sin caballos y uno, Valencia, está al borde de la alternativa.

César Valencia está anunciado para el 15 de noviembre en la Monumental de El Palotal, con Morante de la Puebla, que será su padrino, y José María Manzanares de testigo de una alternativa esperada con ilusión los tres que nos llenan con las noticias de sus recientes  éxitos son:  Jesús Enrique Colombo, Manolo Vanegas y Antonio Suárez. Tres andinos, los tres de San Cristóbal y alumnos de la Escuela Taurina “César Faraco” que como Valencia viajaron a España. Colombo lo hizo a la Escuela “Marcial Lalanda” de Madrid, gracias al Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida. Antonio Suárez, Médico Cirujano, hijo del doctor Amenodoro Suárez, lo hace apoyado por El Gallo de Morón y Manolo Vanegas se dio a conocer entre sus paisanos gracias a que Ricardo Ramírez, ganadero y empresario, le puso en la novillada de la Feria de Nuestra Señora de la Salud en Córdoba, de la que fue organizador.

Los tres andinos, como lo hizo César Valencia en hace un par de años, han triunfado rotundamente en la actual temporada de novilladas sin picadores. Éxitos que abonan esperanzas e ilusiones, entre los aficionados a esta fiesta de los toros venezolana. Un espectáculo que hoy yace en una camilla de la Unidad de Cuidados Intensivos.