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24 de septiembre de 2014

Para ser figura hay que parecerlo

Como era antes, prepararse en el campo
Para los grandes compromisos con su banderillero de confianza

Por: Victo José López “El Vito”

Conmemoración del Aniversario de la Alternativa de Erick Cortés en la finca de “El Cortijo”‏

Desde la cuna del toreo, lo que ha distinguido a un matador de toros entre otros profesionales de la fiesta, es que  tiene a sus órdenes una cuadrilla de toreros subalternos.
Además cuenta con los servicios de un Mozo de Espadas, fijo no eventual.

Erick Cortéz, en su aniversario, subrayó esta condición de un matador de toros al presentarnos su cuadrilla, para actuar en tierras americanas como europeas. La reunión del matador junto a su esposa fue en El Cortijo, la finca del torero en Yaracal donde celebró su vigésimo segundo aniversario.  Allí compartimos con el muy apreciado fotógrafo taurino Golfredo Rojas, auténtico trotamundos de la información, el Arquitecto Álvaro Leopoldo López, el Ingeniero Agrónomo Vladimir Herrera y Ricardo Morales, compadre de Cortéz y hombre de los grandes espectáculos y el Lic. Felipe Velásquez, buen aficionado de la Cantera de Aragua.

Erick cuenta con la los servicios de Gregorio Prieto “Goyito”, como picador de toros y de Nelson Villegas,  banderillero. La administración de sus relaciones públicas, a cargo de su Mozo de Espadas, Leonardo Valenzuela.

Aunque en la actualidad en Venezuela no existe la libre contratación de cuadrillas, el matador de toros Erick Cortéz está dispuesto a quebrar lanzas a favor de la libre contratación, a sabiendas que pudiera crear ciertos roces en el seno de los gremios de toreros que tienen actividad en Venezuela. Roces que él considera deberán superarse, para beneficio de la calidad del espectáculo en las plazas.

No siempre fue así…

Eleazar Sananes, “Rubito” en sus comienzos, figuraron en la cuadrilla del caraqueño Simón Pinto “Bolivita” y Luis Laviana “Manene”. Luego de su gira por Sudamérica, Rubito viajó a España con banderillero y Mozo de Espadas.

En Caracas reapareció con sus subalternos, como toda una figura del toreo. Fueron ellos Felipe Reina “Niño de Rubio”, Leonardo Mirabal “Rubio Chico”, Luis Núñez “Regaterín”, tío del fraternal Federico Núñez. Y su Mozo de Espadas Matamoros, imprescindible, que le acompañó a Susamérica y Europa.

Julio Mendoza no era menos. Torero de la Escuela Taurina del Matadero de Caracas, tenía en su cuadrilla española a Emidgio Rodríguez “Bombita”, Luis Acosta “Calerito”, Carlos Grana “Faiquito” y Valentín Acosta Pototo

“El Negro” Mendoza debutó en España, en una plaza de Madrid, en la de Tetuán de Las Victorias en 1923. Desde el primer día tuvo su cuadrilla de banderilleros y de picadores.
De los que viajaban a España, entre ellos Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro” siempre contó con los servicios del gran subalterno Antonio Klie y de Pedrucho de Caracas, como figura que fue, y del picador de toros Luis Rivero “Orinoco”. Oscar Martínez trajo su cuadrilla a Caracas, y recordamos entre estos al gran picador valenciano Monteliu, padre del banderillero que descubriera Antoñete y que luego perdió la vida en Sevilla. Monteliu, más tarde, pertenecería a la cuadrilla de Curro Girón con quien regresó a Venezuela.

Los Girón fueron muy especiales. Sus cuadrillas, las de César Girón y de Curro, eran de figurones del toreo. En las cuadrillas de los Girón figuraban picadores de la jerarquía del mencionado Monteliu y el mexicano Jorge Contreras “Zacatecas”, torero de varios triunfos en Madrid. En el renglón banderilleros los Girón tenían cuadrillas con Andrés Luque Gago, Badajoz y el portugués Ludovino Batacún.

Cuando Rafael Girón protestó las filas de los matadores, de toros para ingresar a la de los toreros subalternos, formó junto a Carlos Saldaña, El Negro Bolívar, Camachito y Mario González la cuadrilla de toreros estrella venezolanos, toreros que compitieron de tu a tu con las figuras del toreo universal en Madrid, México, Lima, Sevilla o donde plantearan la competencia.

Si los Girón tuvieron Mozos de Espada de gran jerarquía en España, como lo fue de César Pedro Berguises, en Venezuela tuvieron al gran Ángel Escobar "Bola de Nieve" que fue desde que debutó con César sólo para un Girón. Lo había sido antes de Alfonso Ramírez "Calesero" y del maestro vallisoletano Fernando Domínguez.

Eran tiempos distintos, días de mejores y más exigentes aficionados, cuando ejercer la profesión de matadores de toros era un ejercicio digno, sujeto a conceptos éticos y estéticos,  que iban desde el Mozo de Espadas hasta los integrantes de la cuadrilla.

Sobre este tema y otros del toreo, disfrutamos en la tertulia en la finca El Cortijo de Erick Cortés. Ambiente grato y optimista en cuanto al futuro de la fiesta de los toros en Venezuela.