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16 de septiembre de 2014

Rafael Orellana sale a hombros tras una gran faena




Por: Víctor Ramírez “Vitico”
 
Rafael Orellana ha cuajado una gran faena al quinto toro de la tarde y ha salido con todos los honores a hombros por la puerta grande, compartiendo el triunfo con un noble toro de La Consolación al que indultó, cerrando así, por todo lo alto una nueva edición de la feria de Tovar, uno de los ciclos taurinos más importantes de nuestra temporada.

David Galán cumplió con oficio, valor y ganas, pero la poca colaboración de su primero y la espada en su segundo, dejaron su balance sin trofeos. Al áspero, complicado y soso primero, Galán le buscó las vueltas con oficio, pero se vio obligado a abreviar. Con dos largas cambiadas de rodillas, verónicas y revolera recibió al cuarto, al que cuajó algunos muletazos vibrantes, de largo trazo, por el pitón derecho, antes que el astado emprendiera huida a tablas. En esos terrenos Galán, listo y con sobrado valor, le dio fiesta a su manera. Entró a matar sin muleta, utilizando un sombrero como engaño, pinchó dos veces y luego falló con el descabello. Se esfumó la oreja, pero recibió el reconocimiento del público.

Rafael Orellana se las entendió en primer turno con un mansurrón que no dejó de huir en ningún momento. Invitó el matador a cubrir el segundo tercio al banderillero Jenrry Belandria “Piedrita”, ídolo local, que clavó un par aseado tras uno bueno de Orellana, que no pasó de la voluntad en los dos pares siguientes. El astado barbeó tablas, huyó descaradamente y el torero le persiguió por todo el ruedo, tratando de ligarle algún pase. El acobardado astado llegó a echarse dos veces antes de la estocada.

Lo mejor vendría con el noble quinto, un jabonero algo terciado que embistió de dulce a los engaños. Tras saludarlo bien a la verónica, Orellana se dobló con poder y le cuajó excelentes muletazos por ambos pitones. Relajado, gustándose, en torero, el diestro local llevó largo y con la mano muy baja a “Clarín”, pero dos series de soberbios naturales fueron el punto álgido del trasteo. Rafael toreó vertical, con clase y ritmo, llevando cosido en el engaño al noble astado. Cerró la labor con rodillazos, desplantes y manoletinas, pero ya el toreo bueno estaba bien firmado. Tras el indulto, la vuelta al ruedo fue apoteósica.

Bien estuvo Gabriel Picazo con el tercero, un terciadito ejemplar que sangró mucho y al que supo sujetar dejándole la muleta muy por delante. Al mansito, Picazo no le dejó huir, le cerró las puertas y le tapó el mundo con un engaño poderoso y a la vez sutil. Buenos derechazos los del español, llenos de clase y buen gusto, así como los largos pases de pecho de cierre. Detalles como trincherazos, trincherillas y bellos pases del desdén, le granjearon la oreja tras una estocada perfecta de ejecución. Con el áspero y bronco sexto, Gabriel Picazo le toreó con ganas y voluntad, pero aun cuando logró buenos muletazos la faena no trascendió, entre otras cosas porque el toro siempre calamocheó y llevó la cara por las nubes.

FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Tovar
Domingo 14 de septiembre.
Tercera y última corrida de feria.
Casi lleno en tarde nublada, con algo de lluvia y viento.
Toros de Rancho Grande (tercero y sexto) El Prado (primero, segundo y cuarto) y La Consolación (quinto). Desiguales de presentación y juego. Muy chico el tercero. Broncos y difíciles primero y sexto. Mansurrón y descastado el segundo. Noble el tercero. Manso pero con movilidad el cuarto. Noble y con clase el quinto, “Clarín”, número 187, jabonero sucio que fue indultado.
Pesos: 435, 430, 430, 425, 425 y 430 kilos.

David Galán, de blanco y azabache: Silencio y palmas.
Rafael Orellana, de tabaco negro y oro: Silencio y dos orejas simbólicas.
Gabriel Picazo, de grana y oro con remates negros: Oreja y silencio.

Destacó en la brega Fabián Ramírez, y en banderillas José Antequera y Salvador Moreno. Jenrry Belandria “Piedrita” saludó desde el tercio. Rafael Orellana salió a hombros.