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6 de octubre de 2014

Pedro Guarenas, un pedazo de Arenas de Valencia Monumental…




Pedro Guarenas, un estambre de recuerdo entre Arenas de Valencia y la Monumental
Foto: Aníbal García Soteldo

Por: César Dao Colina

Afirman,  ‘’que la vida es una ventaja que nos otorga la muerte’’. Quizá, por esa razón, es la lucha en contra del tiempo con una angustia vivencial en múltiples idiomas. El misterio por sobrepasar lo real, decía Wilde...

 Hace muy poco se derrumbó un pedazo de Arenas de Valencia y un trozo grande de la Monumental. Así sucedió, porque cuando en esta ciudad, que por veces se comporta como un Villorio, dice adiós un aficionado INCONTAMINADO de la ratería, una persona que vive-y lo conjugo en presente- dentro de la Fiesta Taurina a cambio de nada, el golpetazo es muchísimo más fuerte que el declamado por el poeta Antonio Machado.

                                      Pedro Guarenas: Un Pedazo De ‘’Arenas’’….

Pedrito, representa un paredón de Arenas de Valencia, por haber nacido en la enfermería de aquella linda plaza camoruqueña cuando estaba en el vientre de la joven Consuelo y la fuente rota obligó a atenderla en la enfermería del coso de manos del Dr. Juan Vicente Seijas y Herminia Josefina, la enfermera. Dolores de parto llegados, justamente, en la novillada donde actuaron los diestros Jesús Romero y Carlos Giordanelli, padre.


Tú, Pedro Manuel, eres-no eras- un trozo grande, destrozado, de una columna corintia porque, tu padre, era el conserje del coso josefino, su último vigilante y era quien confeccionaba los carteles; fue empresario, tenía una cuadrilla cómica con su papel mojiganguero de ‘’Telaraña’’, paragua y chistera, el decano de las delicias ante novillos de tantos quienes calentamos sus tendidos…él, organizador de los encuentros de lucha libre y boxeo como de programaciones propias de aquellos años tuyos… míos, de tantos otros. Ese progenitor que se atrevió en una tarde de comicidad a vestirse de Cura y solamente terminada la función fue citado a la Curia y, si no es por los amigos influyentes, monseñor lo excomulga de un solo manotazo. Pedrito, correteando por el ruedo, queriendo ser novillero, luego, fundando la Cuadrilla ‘’Bufolandia’’; primo del crítico taurino Edgar Guarenas Borges, Diego Borges A., del maestro del pincel Guarenas y Guarenitas ‘’El Policía’’, amantes de la torería cara.

                  Pedro Guarenas Oria, Alguacil Mayor De La Monumental Valenciana

La politiquería brutal incendió  Arenas de Valencia; el llanto de la familia cesó cuando, a caballo, y en la Monumental, junto a tus hijos, en trilogía de lujo, se convertía en los hombres del chambergo, ese sombrero blando de ala ancha con el plumaje multicolor de la fiesta, camisa planchada en albo pecherín bordado haciendo compás con las botas mate de caña alta y las espuelas de plata con sonido de fina melodía...música de arenales.


Tantas décadas  a las órdenes de la seriedad del espectáculo, rotulando los nombres de los toros, ayudando a la Escuela Taurina-hoy durmiendo plácidamente- siempre con AFICIÓN DE LEY, porque lo que ganabas, una miseria por corrida, no alcanzaba ni para comprar tres hallaquitas de chicharrón y reías. Más, queda  lo fundamental, tu AFICIÓN sin encopetamientos estúpidos; sencilla, con una risa acompañada por un caprichoso pasodoble bien ‘’silbado’’. Sin levantar el tono de voz, jamás,  aunque como humano, tuvieras ‘’pecadillos’’...

Y perdimos los tiempos; el pasado y el presente, sin entender nada porque cuando por instancias de Stoppello Mora, quien la diligenció, te dieron una lenta y torerísima vuelta al ruedo en la Monumental de Valencia de Venezuela, se le desprendió otro buen pedazo de serenidad cuando te pasearon en un sobrio ataúd y, no, ya, PEDRO,  sobre los lomos del elegante caballo azabache de Paiva; con tu plumero finoli, bridas, fuete y corazón…

La gualdrapa se tornó serena/en paso de morería/lenta figura de Guarenas/camino de la torería...