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24 de noviembre de 2014

¡Cuando César Girón subió trotando las gradas valencianas!



Por: César Dao Colina

Girón Díaz, se había hecho empresa en el plazón de Valencia con los mejores planes tal como lo demostró antes que la muerte lo emboscara en un accidente de tránsito, el (19-10-1971), en Las Tejerías, cuando se estrellara en contra de un camión. Trajo figuras-incluyéndose él- de la talla de Bienvenida, Dominguín, Ordóñez, Curro, El Viti, Palomo, junto a los mejores hierros mexicanos; no se quedaron a tras Efraín, José Luis Parada. Con alegría, era el (9) de noviembre de 1970.

Se Retardaron Los Toros y Pá Las Gradas Son

César, ansioso, esperaba los encierros; habían tenido un retraso; la tarde se adentraba y, Girón, esa estatua hecha casta y raza, calmaba su nerviosismo con sus habituales salidas gironeras, únicas y de la fuente de la más jocosa imaginación.

Tocayo-nos dice- para evitar que ese viejo cagalitroso de la comisión taurina siga metiéndome banderillas hasta por el cogote porque los toros no han llegado, mejor nos vamos para alláaaaa, donde está la grúa, en la grada y aprovechamos para echar una pajita, eso sí, pero que no se nos salve nadie  .


Y La Grada Cementada Fue Testigo De Una Entrevista

El encuentro se tornó en una entrevista de (50) preguntas, quizá; pero, por razones de espacio vamos a dejarle algunas a nuestros estimados y distinguidos lectores, con la promesa de rematarla “si el tiempo no lo impide”


A Mi No Es Fácil Que Me Toquen La Caja Del Pan

Maestro, los toros le han pegado duro, preguntamos. César, señalando con el dedo índice sobre uno de sus ojos, responde “esta me la llevé en Guadalajara, pero, más grave ha sido la del toro “Pies de Búfalo” en Madrid, imagínate que la sangre llegó hasta la lámpara de operaciones”. Pero, no te creas-se empina muy ufano, afirmando: “a, César Girón, no es fácil que le toquen la caja del pan”, refiriéndose al estómago, a su cuerpo, el cuerpo de ese hombre que no hubo plaza que conquistara en base a esa casta legítima y sin cartabones.

¿Dicen  que usted no fue buen capotero?...y encorajinado, estalla en una repregunta-¿quién te dijo eso, carajo?...pero, si quieres, te das una vueltica por Sevilla y pregúntalo; oye, en Sevilla, no en Tumerimiro, ok, y déjate de vainas conmigo.

¿Y del miedo qué?... “Tocayo, quien diga que no tiene miedo es un embustero. Yo tengo más que nadie pero lo sé dominar metiéndome con mis alternantes, deseándoles hasta el mal del que se van a morir; los pongo a temblar a todos”.

¿Toreros respetados por César Girón?... “Antoñete”, de primerito; luego  “Chamaco” y no dejo de admirar a Rafael Ortega, quien fue un torero de mucha clase y mucho temple y, con la espada, era un señor monarca.

¿Qué piensas de la muerte?; “No sé, no sé nada, no la conozco todavía, por lo tanto no puedo opinar de ella”.

¿Y de los toros?... “Bueno, le tengo más miedo a la manera cómo me miran los toros; no me importa ni siquiera sus kilos porque yo no me los voy a echar al hombro sino que más bien salgo enrabietado a cortarle todos los trofeos como sea; tú sabes bien que si hay algo que nos sobra a los Girón es la entrega y el valor”.

¿Dicen que quieres mucho a Valencia?... “Esa es la merita verdad”  ¿Y, Maracay?.... “Cambia el tercio, carajo, es mejor”.

¿Y Lola Flores, qué?... “Una gran amiga, fíjate componerle un pasodoble a uno tan bonito y tan torero no tiene precio”. ¿Tuviste un romance con ella?... “Si me brindas esta noche te lo digo de verdad” soltando una carcajada interminable.

¿ES cierto que le ibas a meter un puñetazo a “El Cordobés”?... “Eso ya pasó; sucedió en Ondara; él, con sus jueguitos quiso ridiculizarme y lo paré en seco, diciéndole mire, matador, primero me trata de maestro y luego de usted, pero no pretenda faltarme el respeto; esa tarde corté (4) orejas y un rabo y se lo repetí:-primero de maestro y luego de usted”

¿Has llorado?... “Mucho, pero de rabia, mucho, porque aquí no me han reconocido lo que he sido; júrelo mi tocayo...”

Tratamos de dejar con un muletazo por bajo la conversación hasta allí, luego de que muchas otras respuestas quedan en esta libreta cambiada de color por la pátina del tiempo. Luego, habrá más, con la misma casta, entrega, raza, bizarría... esa faz que barnizó la vida de César Girón, una figura del toreo que nadie fue mejor que él y él no fue mejor que nadie.