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15 de diciembre de 2014

Y César Girón continuaba su charla desde las gradas valencianas (II)

Girón Díaz, impuso su presencia torera en todas las plazas del mundo
Por: César Dao Colina
 

Con franela cuello tortuga y pantalón de lino, esperaba los toros. La brisa arreciaba desde el abra de La Entrada caímos en la fuerza gironera cuando torearon tres Girón en Barcelona, formándose el lío entre los gremios profesionales por la presencia de tres extranjeros en un cartel, y con mirada de lechuza, como dijo el poeta, responde: -Fíjate, la gente cree que solamente toreamos juntos en Barcelona& No, tocayo, esa perolita con aguita de papelón se la dimos a beber varias veces. César, se pasa el dedo índice izquierdo por la frente y añade& En Francia, ni te digo, Toulouse, Bayona; en Oran, ah, y, en Lima con Rafael y Curro.

Más, con Curro y yo, solos, igual, creo que con Gregorio Sánchez en Arles y en Beaucare, con Pierre Schull.

Vámonos para atrás. Qué hay de Arenas de Valencia, señor César y, con un tono bajo de voz, quizá envuelto con la cobija de la nostalgia, refiere por qué te digo que a Valencia la llevo muy adentro. Mi debut como novillero fue en las Arenas con la empresa Osuna; me presenté de blanco y oro con el cara colorá de Evelio Yépez y Gabriel Rodríguez; fue El Día del Trabajador de 1949: ese día me cornearon ...

En esas arenas toreé varias veces y me acuerdo que iban colocados como banderilleros Diego Pérez al inicio, luego con Gustavo Pedroza y un español residenciado aquí en Valencia, Victoriano Martín Armillita , a quien quiero ver de nuevo, es hermano de Armando Martín del mismo apodo pero era matador .

Dos anécdotas, una en México y otra aquí en Valencia...

La de México:- Alfonso Gaona, empresario de la Monumental, me firmó cuatro corridas y sin suerte en las primeras y sin ánimo de justificarme, el ganado no embistió y nadie cortó orejas. Vaya qué sorpresa cuando Gaona, con todo su caché de pajúo, fue a mi residencia proponiéndome pagarme la corrida que me faltaba pero sin torear porque las pérdidas y la prensa lo ahogaban a palos, aunque me dijo que yo no era el culpable de lo sucedido. Bueno, se metió el señorito Alfonso nada más que con el tenedor Mandinga ...

César, ante semejante oferta, rompió de un solo tajo el silencio incómodo que le produjo lo que consideró una ofensa& Mire, Tocayo, pregúnteselo a mi compadre Juan Zadala Ramos, lo mandé para el mismísimo carajo, usted va a insultar a otro y se lo adelanto, usted no tendrá dinero, los millones, con qué pagarme luego de la corrida del domingo. Jure desde ya esa vaina paradito, no de rodillas, paradito así como está...

Y llegó el ansiado domingo...

Y, el domingo 26 de marzo de 1961-Corrida de La Prensa-¡La Explosión de la Casta de César Girón!...~dos orejas y un rabo al primero de Tequisquiapan, de nombre Rascarrabias y dos más ante el otro toro, Juan Gallardo~ Girón, con esa risa entre esa irónica y mordaz, repasa la sentencia. Y todo no quedó allí, viejo, resulta que el pajilandia de Gaona, que de pajú no tenía nada, esperó que pasara el fiestón mexicano y se presentó al siguiente día, como si ná a mi hospedaje, con la intención de ofrecerme-me imagino que otras corridas- y no lo recibí y le mandé a decir, desde mi cuarto, con mi hermano Rafa, a quien llamo con cariño Maestro Pluto , pero eso sí, a todo gañote para que me oyera:-ya veo que el doctor Gaona no sabe adónde queda el carajo y yo no soy baquiano sino matador de toros y debe tener bastante fuerza para traer sobre su lomo la millonada que no le alcanzará para pagarme como se lo dije antes de la corrida; él cree que nada más el cucarachero tiene piojitos y rodó la teja . César Girón Díaz, luego, partiría a Madrid. Regresó en 1965.

La anécdota de Valencia y más, para la próxima entrega. Mucha salud, suerte y luminosa alegría navideña.