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2 de febrero de 2015

Adame cincela un cierre de feria contundente


Por: Rubén Darío Villafraz

Corrida de interés para el taurino y entendido de la fiesta. Y también para público ávido de emoción. Ese sería el marco del festejo de cierre de la Feria de San Sebastián, la cual colocó broche de oro con el estreno en América de los famosos toros del hierro de Victorino Martin. Toros para toreros con credenciales los que exigió los astados de la A coronada, de la cual ha destacado la resolutiva tarjeta de presentación del diestro mexicano Jolito Adame, quien ha cortado dos orejas –una en cada toro- que a la postre han cerrado artísticamente hablando el apartado taurino de la gran cita taurina tachirense.

Mañana fría, con lluvia pertinaz la que ha tenido lugar por los alrededores de Pueblo Nuevo, que tal vez hayan condicionado la asistencia de público que registro el ultimo capítulo del serial. Poco más de media plaza, es poco para lo que se esperaba a tenor de los ingredientes que tenía el cartel como atractivo.

Debutaba en suelo tachirense el hidrocálido Joselito Adame, espada quien a lo largo de toda la tarde ha demostrado un gran nivel resolutivo ante las complicaciones y exigencias del lote que despachó. Al que abrió plaza, a razón de haber llegado a un acuerdo con sus compañeros de cartel de abrir festejo, le endilgaría de prologo sabroso toreo de capa, con mecidas verónicas para rematar a una mano intervención. Vistoso momento en varas de Luis Quintana, en dos soberbios puyazos en todo lo alto, midiendo el castigo y sangría, levantó la unánime ovación de los presentes. Luego en la muleta, Adame cincelaría una actuación de enorme peso, iniciando con los toreros doblones, cerrado en tablas, en bajos de sol, para luego recrearse en torear por la diestra en firmes y templadas series, en todo los medios, llevándole empapado de tela la cara al toro. Superiores los naturales con las que aderezó faena, tandas largas y mandonas que colocaron en unanimidad rotunda el gran momento de este torero. El volapié certero, sin puntilla, para la concesión de una meritísima oreja, de indiscutible peso.

Similares cotas rayo su labor ante el cuarto, otro toro que exigía lo suyo en las manos de un torero de enorme poderío, como lo fueron los derechazos y naturales de rotunda ejecución en los medios del fangoso redondel. El público y taurino entregado totalmente con el menudo torero azteca, para de nuevo, tras irse como una exhalación con el acero, y dejar una gran estocada, premiársele con una oreja nuevamente con el peso que implica una actuación de fundamentos sólidos a tomar en cuenta.

Totalmente desdibujado, inhibido y falto de ideas al tachirense César Vanegas se le fue la tarde ante la indiferencia del torero en mención por trascender. Ha sido una de esas tarde aciagas para cualquier espada, pero para Vanegas, una de las más grises que se recuerde. Lo realizado ante el que hizo segundo, fue un recital de querer y no poder, dada la ligereza de pies con la que se dispendió trasteo por ambos pitones ante un toro de inocultable complicaciones pero solventables si se contara con ambición y triunfo, elementos últimos que se dejó en el hotel el robusto torero. La bronca con la que le despidieron tras finiquitar de varios viajes con el acero, se escuchó hasta su natal Seboruco, como de la misma forma ocurrió en el quinto, otro toro al que se lo dejo ir sin mucho esfuerzo por salvar los papeles dejados en el acto anterior. El petardo con los aceros, nuevamente dio pie a la silbatina y bronca, en esta oportunidad tras dos avisos.

La cara amarga de la tarde se la llevo el debutante Alberto Aguilar, el cual en el que cerró plaza tras intentar meter en la muleta por la mano diestra, un certero derrote hizo que le propinara fuerte derrote, para posteriormente aparatosa voltereta, sufriendo lesión a nivel de la clavícula izquierda, para pasar a la enfermería de la que no saldría, despachando el toro el director de lidia, César Vanegas.

Frente al que hizo tercero, interesante labor había planteado el señalado espada, en lidia pulcra y metódica, limando las asperezas del tobillero “vitorino”, a base de temple y firmeza de pies, sacando partido de lo que para otros hubiese sido empresa de otras cataduras.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros Monumental “César Girón” de San Cristóbal. Domingo 1º de febrero. Poco más de media plaza. V corrida. Toros de las ganadería española de Victorino Martin, en su conjunto bien presentados, de juego variado e interesante, destacando la raza, las complicaciones propias de su encaste y en especial exigiendo toreros de gran nivel. Pesos: 538, 510, 490, 445, 505 y 525 kilos.

Joselito Adame, oreja en ambos toros.
César Vanegas, bronca y pitos tras dos avisos y silencio en el que mató por Aguilar. Alberto Aguilar, silencio en el único que estoqueo.

Incidencias: El festejo comenzó con un retraso de 45 minutos tras labores de reparación del ruedo, luego de la pertinaz lluvia durante el curso de la mañana.
*** Adame lidio como primer espada al anunciarse el día de hoy en la ciudad mexicana de Villa Álvarez, para no perder conexión de vuelo desde la ciudad de Cúcuta.
*** Aguilar fue trasladado a la enfermería luego de presentar fractura de la clavícula izquierda durante la lidia del último toro del festejo.


@rubenvillafraz