Publicidad

Publicidad

15 de febrero de 2015

Rafael Orellana triunfa a lo grande en Mérida

Foto: Jorge Cepeda
Por: Víctor Ramírez “Vitico”


Rafael Orellana ha cuajado una gran actuación en la segunda corrida de la feria del Sol en una tarde en la que brilló a gran altura Alejandro Talavante y dejó destellos de toreo caro Morante de la Puebla, ante una buena y noble corrida de los hierros de Rancho Grande y El Prado. La lluvia volvió a condicionar en buena parte el desarrollo de la corrida.

Alejandro Talavante abrió la corrida previa autorización de la autoridad y conformidad de sus compañeros, por tener que viajar a México. Lejos de salir del paso, el extremeño cuajó una gran tarde. Buenos lances a pies juntos y bellas chicuelinas de Alejandro al noble primero, un astado que embistió con clase. Con estatuarios tersos abrió faena Talavante que cuajó estupendas series por ambas manos. Relajado, llevando al toro con temple, clase y ritmo, el español toreó con suavidad y cadencia. Una serie con la derecha de frente y tersos naturales fueron el cénit de su labor. Oreja de ley. Ante el cuarto, un buen toro, el español abrió fuego con larga cambiada de rodillas.  Buena faena la del extremeño, templada, llena de ritmo, cadencia  e  inspiración. Los muletazos surgían suaves, con gusto, llevando el diestro muy templado al noble “Campanero” al que toreó a placer. Hubo petición de indulto, no concedido, falló en primera instancia el diestro con la espada, pero tras una estocada al segundo intento, cortó una merecida oreja, que no paseó, pero se retiró en medio de una gran ovación.

Morante de la Puebla abrevió con su primero, que no le gustó desde que salió. Visiblemente contrariado, el sevillano, lo intentó lo justo, y con buen criterio, abrevió. Con el quinto dibujó alguna verónica de lujo, cuajando un alado y angelical quite por chicuelinas. Morante comenzó el trasteo con el pase cambiado de Antonio Bienvenida y se relajó con la mano derecha en tersos muletazos, casi sin sacar el brazo, en un molinete volvió a quedarse como “adormecido”, sin tocar ni mandar y sufrió una fuerte voltereta. Dolorido, el torero cuajó hermosos, bellos y sueltos derechazos, llenos de embrujo y cadencia, pero sin ligazón. Destellos para aficionados, que pasaron desapercibidos para la gran masa.

Rafael Orellana enfrentó a su primer toro bajo un fortísimo aguacero. Lejos de amilanarse, el tovareño salió a por todas, ante un noble astado, que salía con la cara alta tras los pases. Orellana le toreó con gusto, temple y mando bajo la lluvia. El público siguió de forma apasionada la excelente faena de Orellana, que consiguió muletazos buenos de verdad. La emotividad del momento derivó en el indulto de “Polaco” y las dos orejas simbólicas para el diestro. Remató su labor ante el noblote sexto, al que toreó animoso y entregado, cuajando muletazos largos y hondos, en medio de algunos enganchones y desplantes. Pinchazo al encuentro y entera caída trasera para cortar la tercera oreja.

FICHA DE LA CORRIDA

Plaza de toros de Mérida
Sábado 14 de febrero.
Segunda corrida de feria.

Poco más de tres cuartos de entrada en tarde nublada y fría, con fuerte lluvia en el tercero.
Toros de Rancho Grande (primero, segundo, tercero y sexto) y El Prado (cuarto y quinto).  Terciados en su conjunto. Nobles y con clase primero, cuarto y sexto. Complicado el quinto, deslucido el segundo. Encastado el tercero. Indultado el tercero “Polaco”, número 194, negro. Vuelta al ruedo al cuarto “Campanero”, número 26, negro.

Pesos: 475, 475, 465, 460, 438 y 432 kilos.

Morante de la Puebla, de azul marino y oro: Silencio y palmas tras leve petición.
Rafael Orellana, de tabaco negro y oro: Dos orejas simbólicas y oreja. Salió a hombros.
Alejandro Talavante, de lila y oro: Oreja y oreja tras aviso.


Destacaron en banderillas Salvador Moreno, Eduardo Graterol y Fabián Ramírez.