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27 de agosto de 2015

Leonardo Benítez: Madurado por el tiempo y curtido por la experiencia

El pasado sábado en el festival de Aguascalientes
le terminó de vestir su hijo Enmanuel.

Por: Jesús Ramírez “El Tato”

El toreo es despacio, se ha dicho siempre, y así lo patentiza el matador caraqueño Leonardo Benítez.  Casi 23 años de alternativa, caminando firme, despacio y con la dignidad para superar baches sin perder el pulso en ningún momento, ganando respeto para que nadie dude de su afición y vocación.

Este año para Benítez es uno de esos que marcan la línea divisoria ente los que callan y los que se rebelan en la arena machacando triunfos y sembrando esperanzas,  aferrado a la disciplina y el profesionalismo.

Cuando muchos creían a lo mejor, que el León de Caracas ya estaba acusando los rigores de tantas temporadas, cornadas o las dignas razones de algunas ausencias, surge Leonardo Benítez para centrar la atención y retomar su nombre guerrero en cosos mexicanos como el de Aguascalientes en plena feria, Ciudad Juárez, Jalpa, Zacatecas, Santa Ana Chiautempam, Tlaxcala, Seybaplayo, Campeche y nuevamente en el importante coso de Aguas calientes el pasado sábado en el festival aniversario del trabajador textil.

Este domingo 30 de agosto, sigue su temporada triunfal y de ratificación de credenciales al hacer el paseíllo en la Plaza de Pachuca alternando con Humberto Flores y Santiago Frausto con toros de Huichapan.   El caso de nuestro matador caraqueño es digno de destacar, porque en un escalafón mexicano coronado por una amplia y buena primera fila a la que sigue un larguísimo pelotón de buenos toreros, él sigue allí, firme, exigiendo sus condiciones, manteniendo dignidad con el halo mítico que todavía aureola a los toreros ajenos a las grandes casas empresariales. 


Hoy, Leonardo Benítez suma y sigue por plazas aztecas, preparado, sin necesidad de ensancharse las bandas de los bordados para disimular grasas del tiempo, ni ceder en sus ansias de triunfo y convencimiento, porque está consciente que el toreo es lo suyo, para ello vive madurado por el tiempo y curtido por la experiencia.