Publicidad

Publicidad

21 de octubre de 2015

Con motivo del Mano a Mano Vanegas - Colombo, “Los Amigos Del Toro” reviven frescos recuerdos de apasionantes novilleros


Los andinos al poder, y Colombo como Vanegas están a un paso de tomarlo
en la monumental de valencia el próximo 29 de noviembre
Por: Víctor José López “El Vito”

Frente a una de Machaquito para el estreno. Anisado del que por pura casualidad se salvaron las zapatillas, nos reunimos con los Amigos del Toro impulsados en esta oportunidad por  las consecuencias de la fiebre taurina que  embarga a los aficionados. Todo provocado por el cartel del 29 de noviembre en Valencia, toros de Juan Campolargo para Jesús Enrique Colombo mano a mano con Manolo Vanegas, un cartel que a todos nos llena de emoción por sus características de intensa identidad nacional surgiendo sorpresivamente en medio de la vorágine, como un haz de luz que pretrende el renacer de la fiesta en las áridas arenas venezolanas.

Dos novilleros salvan la Feria de Valencia, Jesús Enrique Colombo y Manolo Vanegas, cuando se moría por segundo año consecutivo fulminada por los dardos venenosos del populismo de la política en mezcla de peligroso concktail de mentiras.  Estamos seguros que, sin saberlo, ignorante de aquellos hechos, Erick Cortéz como atrevido empresario revivió lo vivido en España luego de la partida de Manolete: Miguel Báez “Litri” y Julio Aparicio, conducidos por don José Flores “Camará”, salvan la fiesta con su competencia, que aquellos primeros años del decenio de los cincuenta  asesinaban los herederos de Manolete.
 Salvación que tuvo que ver con situaciones similares a la que vivimos ahora los venezolanos, a punto de suspender una feria como la valenciana de El Socorro ante la falta de toros respetables para su abono.

Fue el tema del cartel de los ganaderos Juan Campolargo y Euclides Sánchez, y de los novilleros  Colombo y Vanegas el tema de Los Amigos del Toro.

 Hurgando en el recuerdo los antecedentes nuestros, nacionales, de situaciones parecidas nos encontramos que la primera y más importante, por fundamental competencia que surgió entre nuestros novilleros fue la de Eleazar Sananes “Rubito” y de Julio Mendoza. Dos caraqueños, uno de barrio El Negro Mendoza, de San Juan, y otro que, aunque nacido en Santa Rosalía,  era la identificación de los parroquianos josefinos: Rubito y El Negro Julio. De estos dos toreros, tenemos mucho de qué conversar en la tertulia, como hemos de hablar con la intensidad que reclama su importancia, peo en su momento, de Litri y de Aparicio, cuando en España era tal el estruendo de su competencia que hasta el gran Luis Miguel Dominguín se vio obligado a suspender las corridas de la temporada del norte: San Sebastián, Vitoria y Bilbao. Luis Miguel dio un paso de costado, porque los púbicos del Norte querían ver a Litri y Aparicio. Dominguín justificaba sus actos para preparar la estrategia e impedir la invasión de Sevilla y de Madrid por los muchachos de Camará.
Eso, insisto, otro día será tema para la tertulia, pero sin el Machaquito y con los añejos de los cañaverales de los azucarados valles aragüeños.

Hoy conversamos con dos fundadores de la tertulia Los amigos del Toro, con la idea de recordar aquellos novilleros nuestros que provocaron similar entusiasmo décadas atrás. Nos referimos al doctor Tobías Uribe, fino  y entendido aficionado y el ganadero y profesor universitario Alberto Ramírez Avendaño.

-       El “pique” grande que a rompe a ras recuerdo, fue el César Girón y Moreno Sánchez, los dos novilleros de Maracay que revolucionaron a la afición de Caracas. - Nos recuerda el doctor Uribe, quien agrega que -en su primer encuentro en el Nuevo Circo, porque venían del Calicanto avalados por sonoros triunfos. Aquella tarde, de inusitado ambiente, Moreno Sánchez fue herido y Girón logró un triunfo tan grande que lo colocó en el sendero de figura universal del toreo.

Cuenta el doctor Tobías Uribe que César hizo pareja con un Joselito Torres triunfador, y toda esa competencia satisfizo en parte a la afición caraqueña…

-       Pero en el recuerdo, en la memoria de la pasión vivo la reunión de Antonio Parejo con Pepe Vilma, o las individualidades de Rafael Sulbarán y Cerrajillas, torero este barquisimetano de mucho arte, desbordante creatividad de gran originalidad, a quien tenían que buscarle matadores de alternativa para su competencia. En Caracas fue Rafael Rodríguez el único capaz de sostener la competencia con Carlitos Martínez.

-        Para el doctor Ramírez Avendaño, y en la marquesina de la memoria saltan refulgentes los nombres de Carlitos Martínez y de Joselito López.

-       Antes sembró pasiones Argenis López, pero con Carlos y Joselito surgieron Lucio Requena y Eduardo Arcilla quienes en el tiempo se atrevieron tomar el relevo del Maestro Pedro Pineda y le dieron los mejores momentos que haya vivido la Escuela Taurina de Maracay.

Ramírez Avendaño nos recuerda a Carlos Saldaña y a Adolfo Rojas, más tarde toreros de triunfos importantes, con el grado de matadores de toros en plazas de España y de México.

-       No debemos dejar fuera del tintero a los hermanos Ricardo y Oscar Martínez Natera. Torería y vocación de gran pureza, como el arte que encarnó el estilo y la forma de Eusebio Rodríguez, el primer “Faraón de Aragua” que llegó a ilusionarnos hasta que en España tropezó con el amor y encalló por aquellas playas hasta sus últimos días.

Los hay muchos más, pero el frasco del Machaco va por las zapatillas de la etiqueta y las noches caraqueñas se apartaron de lo sublime penetrando en la peligrosidad, siendo estas situaciones recomendación para suspender, por ahora, la grata tertulia de Los Amigos del Toro prometiéndole a nuestros lectores recordar apasionantes carteles de las temporadas de Pérez Pérez, Gregorio Quijano, El Brujo Lucena y, sobre todo, Gaprofica cuando los ganaderos entendían que había que sembrar para cosechar…Pero, insistimos, será otro día cuando con el nombre de Morante Pérez le pondremos punto y final a la dolorosa vida del Nuevo Circo de Caracas.