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23 de octubre de 2015

Querían Competencia?... Ahí La Tenemos… Con Colombo y Vanegas

Manolo Vanegas tiene el valor y la decisión que acalla susurros
Por: Jesús Ramírez “El Tato”
 

Jesús Colombo, torea con arte e inteligencia en medio de un aprendizaje
que desarrolla de manera impresionante

Aficionados viven quejándose que a nuestra fiesta brava le hace falta competencia, que no hay calor para la discusión ni aliento para seguimiento alguno.  Y los mas antañones solo hablan de la competencia que sentaron en nuestros ruedos, Eleazar Sananes “Rubito” y Julio Mendoza en una época dorada del toreo venezolano.

Luego refieren a Moreno Sánchez y César Girón que tuvieron su tarde épica el 1 de octubre en 1.950 cuando César ante la imposibilidad de continuar la lidia Moreno Sánchez, se quedó con la novillada y salió a hombros del Nuevo Circo tras cortar 3 orejas y un rabo.

Hubo intentos vanos de formar pareja interesante de toreros con Joselito Torres, fino diestro de Charallave, Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro” y hasta el valenciano Alí Gómez, pero todo no pasó de alguna intención que pronto se desvanecía porque los mismo apoderados no pusieron la salsa que le faltaba al pavo.

Leonardo Benítez y Erick Cortéz, se alzaron en triunfo en el Nuevo Circo pero no hubo aliento para formalizar pareja de triunfadores, como tampoco la hubo cuando Celestino Correa y Rafael Ponzo llenaron la maestranza de Maracay ante una corrida que truncó ilusiones con el hierro de “Los Aranguez”.

Bernardo Valencia y “Morenito de Maracay” con Ángel Silva y Luís Álvarez como apoderados, nunca vieron la competencia como ingrediente elemental para entretener a los aficionados que apostaban a sus triunfos por todas nuestras plazas, es mas, hubo momentos en que el moreno diestro exigía demasiadas condiciones para no compartir cartel con el valenciano.

Así ha transcurrido la historia del toreo venezolano, carente de fuerza ante los aficionados.  Pero ahora los que buscan competencia, rivalidad y emoción, deben jurar bandera ante dos venezolanos que este año se descubrieron en España y Francia como dos toreros de auténtica valía que supieron corresponder a las exigencias y compromisos nada fáciles asumidos. 

Manolo Vanegas, oriundo de Seboruco, de una familia torera que nace entre las parodias de una cuadrilla bufa que aún dirige César Vanegas conocido como “Fulichan”, dio este año un esperanzador paso, manteniendo a los aficionados venezolanos pendientes de sus triunfos que se iniciaron en Sabadet (Francia) el 22 de marzo y que finalizaron en Arnedo el 1 de octubre, pasando dos tardes por las Ventas con una oreja en sus manos y dándose el lujo de rechazar una tercera actuación.

Jesús Colombo, de Táriba hijo del matador de toros del mismo nombre y apellido tuvo un envión envidiable y sorprendente de la mano de Juan Ruíz Palomares, quien supo llevarlo con firmeza, en campaña rompe olas que lo llevó a puerto seguro.

Dos venezolanos que rompen esquemas e ilusionan.  Vanegas valiente y firme y Colombo toreando con gusto y convenciendo.

La empresa AGROCASTA daba por finalizada su presencia organizadora en Valencia ante la imposibilidad de encierros para este noviembre, pero siempre se ha dicho que las crisis proporcionan soluciones que estaban escondidas.  Y qué mejor momento y motivo para acudir en masa a la monumental que este 29 de noviembre, cuando podremos ver juntos, mano a mano, a dos novilleros venezolanos, andinos en el gigantesco coso del Palotal. 

El reto es grande para todos, Para la empresa con cronograma organizativo y publicitario de corrida de toros, para los  novilleros que en una tarde ponen en rasero sus consolidados triunfos europeos y para la afición, que aquí tiene motivo para acudir en masa al coso  a aupar a este par de promesas del toreo venezolano que ese día inolvidable, podrían sentar las bases para dirigir las miradas a todas las ferias venezolanas con sus nombres en rótulos dorados.  Así que cuando estábamos resignados a que la monumental no abriría las puertas en este noviembre, surge la idea empresarial de Agrocasta con mucha savia de Simón Casas, para un espectáculo distinto, único que va a ser otra prueba para la afición venezolana.