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17 de noviembre de 2015

“Con la ropa remendada”



Por: Kike Rosales

Cuando las costuras comienzan a ceder por el paso del tiempo y el llevar tanto “a las cuerdas” la ropa aparece el zurcido, esa muestra de que no hay dinero para buscar otra prenda y nos toca “remendarla”.

Las ganaderías en Venezuela están pasando, por una situación de verdad difícil, se oye con insistencia que en el campo ya casi no hay toros para la lidia, algo que tiene dos lecturas: la situación económica que vivimos y también que el poco refrescamiento de sangre muestra la perdida de raza en varios hierros.

Además de esas posibilidades está el alto costo, mostrando que el altísimo precio no va junto a las exigencias, ver una corrida pareja de presentación y con al menos 450 kilos es de verdad un sueño.

Contados hierros son los que piden las llamadas “figuras”, no pasan de dos, uno es lo que dicen “corto”, el otro anda por una pérdida de casta inocultable y tampoco les alcanza para cubrir todas las plazas del país; además  el factor de la consanguinidad se asoma por la cabaña brava nacional desde hace rato.

Muchos de los ganaderos piensan en el aspecto económico prioritariamente, es un derecho indiscutible, la inversión para criar toros es de verdad altísima; además hay que sumar varios factores como por ejemplo el alimento concentrado, que no le basta con ser  caro, es que poco se consigue.

Pero la calidad del producto (el toro) en muchos casos no está a la altura del precio solicitado, la queja más grande es la presentación de muchas corridas mostrando que el costo no se “apareja” con lo exigido.

Otro de los factores es que después de varas muchos se paran, se “rajan”, de verdad la cosa está por arriba de embestir o no (eso es parte del misterio del espectáculo), lo otro es “perdida” de raza.

Estamos en un momento muy duro, por eso no es de extrañar que de repente comencemos a ver distintos hierros en una sola corrida, que se “consigan” dos en una finca, dos de don “fulano”, dos de “aquella parte” y se termina con los otros dos que se encuentren.

 Y por las cosas como se ven en las corridas del país nos tocara como cuando se rompe un traje, terminar “con la ropa remendada”.