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26 de diciembre de 2015

Ulises Aparicio se retira como mozo de espadas


Ulises en la plaza de Valladolid en 1.989 como mozo de espadas
de “Morenito de Maracay”.
Por: Jesús Ramírez “El Tato”

El mozo de espadas es el fiel servidor que asiste al matador antes y después de la corrida. Es un ser incondicional que hace el papel de secretario, confidente, asistente, en fin, un hombre de sobrada confianza.

Es el personaje de la cuadrilla menos conocido. Su trabajo más visible es en el callejón de las plazas con una toalla, muletas, capotes, espadas, agua dando carreras, viviendo los momentos de incertidumbre, miedo y gloria en la intimidad de su matador.

Y un venezolano, nativo de Valencia con todas esas credenciales reconocidas, es Ulises José Aparicio, que nació el 14 de abril de 1.940 y hoy con 75 años bien llevados, y en plenitud de condiciones, decide retirarse de la profesión aunque seguirá en el mundo taurino recorriendo nuestras plazas como aficionado exigente.

 ENTRE VALENCIA MARIARA Y MARACAY SUS INICIOS

Con escasos 8 años, su madre lo llevaba a los toros en “Arenas de Valencia” y luego conoce a Don Carlos y Esperanza de Girón, quienes tenían una fabrica de caramelos taurinos con barajitas donde su madre comenzó a trabajar. Se hablaba mucho de toros, de los inicios de César que ya estaba en España, mientras Curro Rafael y Efraín echaban pininos acompañados de Don Carlos.  Fue así como en 1.957 fue a la maestranza aragüeña donde presenció  los entrenamientos de Ramón Montero “Maravilla”, Alfredo Sánchez, Curro y Rafael Girón, quienes terminaron siendo sus primeros amigos toreros.
Señala Ulises que nunca fue alumno de Don Pedro Pineda y a pesar de ello, solo con entrenar con toreros, lo colocaron como sobresaliente en un mano a mano con Marcos Parra y Martín Rojas con toros criollos en la maestranza. Tras el debut se fue por los Andes con Manuel Rodríguez “Majarete”, Domingo Blanco Y Pedro Navarro por la carretera trasandina en un viejo camión y largo viaje de 24 horas.

Logró torear con Simón Mijares y Félix Mujica “El Sapo” con regular éxito.  Se fue a La Azulita dispuesto a torear con Marcos Peña “El Pino”, pero solo había oportunidad en una cuadrilla bufa en la cual intervino haciendo el papel de un indio.  Allí se le cambió el camino, porque comenzó a cobrar algo y recorrió todos los lugares andinos con la cuadrilla de “Fulichan” que acababa de regresar de torear mucho por plazas colombianas.

Luego seguiría toreando en la cuadrilla cómica de Don Pedro Pineda quien le enseño muchos trucos ante los toros criollos que ponía en práctica para el deleite de los aficionados.

INICIO DE MOZO DE ESPADAS

Se encontraba Ulises en el recordado Hotel Astor de la carrera 8 en San Cristóbal.  Allí en ese sitio de Don Mariano, llegaban todos los toreros por la época. Toreaba el colombiano Joselito Castro quien le dijo a Ulises que lo ayudar a vestir sin saber nada de mozo de espadas.  Fue la primera vez y aunque luego servía las varas en las corridas, recuerda mucho cuando toreó Manuel Benítez “El Cordobés” en la plaza de la Concordia y atendía con las varas a Rigoberto Bolivar y al español Barroso quien venía con el diestro de Córdoba.  

INICIOS CON “MORENITO DE MARACAY”

Fue en un festival celebrado en 1.971 en Maracay cuando conoció a José Eleazar Nelo. Toreaba con Pedro González, Roberto Rojas, Marcos e Iván Rodríguez novillos criollos. No tenía quien lo vistiera el moreno jovencito y Ulises lo hizo en uno de los cuartos de faena de la maestranza.

Luego los hermanos Cheo y Ricardo Ramírez contrataron a Nelo para la población de  Bailadores y Ulises lo acompaño logrando luego ir a Cúcuta a comprar alguna ropa para vender con su torero que se pensaba ya lo del viaje a España.

Ya con el apodo de “Morenito” se fue a España José Nelo en 1.976 en busca de la alternativa, que logró en 1.978.  Cuando regresó venía con el mozo de espadas español Angelito Caro y en el tendido de la monumental de Valencia se encontraba Ulises Aparicio, quien bajo al ruedo a saludar al torero amigo, para debutar con él formalmente como mozo de espadas cuando hizo el paseíllo en la maestranza aragüeña contratado por Juan Corso, con la plaza llena.

POR TODOS LOS PAISES TAURINOS

Desde esa fecha la relación de Ulises Aparicio con “Morenito de Maracay” y su apoderado Luis Alvarez, fue creciendo, trabajando con él por ruedos de España, Francia, México, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. Fue un camino lleno de éxitos, tardes no tan triunfales y otras de inolvidables anécdotas como estas.

.- Una tarde en Maracay a Ulises se le olvidó entre los avíos llevar al hotel el corbatín. Ya cercana la hora de vestir al torero se dio cuenta y mando al chofer de ese día a buscarlo en su casa, pero el hombre por el apuro se apareció con una corbata normal muy ancha, por lo que Ulises echó mano de la confianza y pidió a Angel Silva apoderado de Bernardo Valencia que le facilitara uno y así solventó el olvido sin que el matador se enterara.

.-Toreaba en Calasparra “Morenito” con José Antonio Campuzano y Víctor Méndez y al día siguiente toreaba en Caracas. Los apoderados arreglaron todo para correr el turno y el moreno pudiese salir antes de la plaza, pero Ulises se las arreglo con el chofer de una ambulancia para salir con el torero a toda mecha como si estuviese herido con velocidad y sirena a fondo para poder llegar al aeropuerto y cambiarse en la misma ambulancia.
.- En Medellín cuando Ulises arreglaba la lamparita tradicional antes de la corrida donde el torero aboga con su fé, se le partió el envase.  El matador se dio cuenta y Ulises tratando de confundir.  Ese día recibió una cornada en la pierna derecha.

.- En Lima previa a una actuación en el coso de Acho, fue con el representante Víctor Anzola a cobrar los emolumentos. Cual sería la sorpresa que el empresario era dueño de una funeraria, y lo citó entre urnas y candelabros para contar y retirar el dinero.
FINAL CON “MORENITO”
27 años estuvo como fiel mozo de espadas de “Morenito de Maracay”. Desde el año 1973 al 2000, cuando le sorprendió el moreno con una decisión fuerte que aún no asimila y prefiere olvidar.  Fue a su casa, tomo todos los avíos que le tenía y los entrego al apartamento de la madre del matador.  Desde entonces amigos sin tapujos y el reconocimiento general de todos.

RETIRO DECIDIDO

Ulises Aparicio a los 75 años espera seguir su rumbo hasta que Dios quiera. Con gran satisfacción guarda el reconocimiento de Luís Alvarez, de Víctor Anzola, de Enrique Ponce, su apoderado Juan Ruiz, de Manuel de Jesús “El Cid” del famoso mozo de espadas “Gonzalito”, de los toreros a los que últimamente ha servido las espadas, Erick Cortéz, “Leonardo de Maracay”, Edgar Antonio y los aficionados prácticos Ronald López y Wladimir Vegas.

DICE TEXTUALMENTE:

“Me voy con la frente en alto, lo mas bonito es con grandes amigos y el reconocimiento de toreros, ganaderos, mozos de espada, periodistas, aficionados, etc. He vivido con dignidad y respeto y así espero continuar. A la fiesta de los toros le debo todo, hasta mi mayor felicidad”.