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2 de febrero de 2016

El Túnel

Por: Kike Rosales

Una parte del comienzo del libro EL TUNEL (Ernesto Sábato) nos dice algo así más o menos, que toda época pasada fue mejor por una sola razón, la presente es muy mala.

La recién finalizada Feria de San Sebastián como que es un ejemplo de lo que por momentos se puede interpretar, vivimos con nostalgias sobre recuerdos alegres del pasado, todo por culpa de un presente gris.
La comisión taurina con una actuación que por momentos rozó lo vergonzoso, (recibió una pita descomunal por tocar la música a uno manso y parado) lo peor es que se hizo cuando el matador se había alejado de la cara del toro, además del “festín de bajonazos” premiados de manera hiperbólica en la primera tarde.

La presencia de las corridas nacionales fue considerada por muchos aficionados “una falta de respeto”, la ausencia de trapío y  fuerza nos llevó a ver astados que se les hizo un simulacro en vez de picar, algo así como una especie de “pellizquito”, porque la falta de vigor fue tan notable que se caerían con una leve brisa.
Un encierro fue rechazado, luego de haber aceptado el de abrir la feria que estuvo más en novillada que corrida, ello llevo a que los representantes de la ganadería negada mostraran en un documento la suposición más de un supuesto “plan macabro” que la falta de peso, tomando en consideración que la corrida llegó a la plaza fuera de tiempo, (a las 6 a.m. del día del espectáculo).

La empresa mantuvo en hilo las sustituciones y pasó por el angustioso momento de buscar el dinero para que uno de los matadores lo cobrara “al término de la distancia”, de lo contrario no saldría al ruedo, además un documento de la asociación de toreros de España le pedía abierta y públicamente a los organizadores que les cancelaran.

Varias sensaciones tuvimos en esta feria: rabia, decepción, pena ajena y frustración; para terminar todas en una sola, la honda tristeza que nos invade.

La dedicatoria del libro como que nos describe esta apesumbrada realidad que vivimos en el mundo del toro en Venezuela y que sentimos en la feria de San Sebastián 2016,”…en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío”. O nos ponemos a enderezar esto, o la luz al final del túnel será apagada por tantos desaciertos.