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7 de abril de 2016

La palabra que se borró del diccionario



Por: Kike Rosales

En los últimos tiempos hemos “descubierto” que en Venezuela en vez de toros se lidian novillos, el asunto ha llevado a comisiones taurinas ejercer sanciones o no permitir como en San Cristóbal que se lidiara una.

Más allá de sorprendernos la acción de las comisiones es ver que se sabía con casi un año de antelación que no iban ni a dar peso ni llegar a la plaza con cuatro años.
 
Igual el empresario los compró, el ganadero los vendió y la comisión los aceptó.

Hay otro ingrediente en este caso, el apoderado que manda a cambiar uno grande por otro chico, eso sí “mas chico” para hablar en terminos taurinos.

¿Será muy difícil pensar que un ganadero no venda un encierro por decir con tajante honestidad, “no lo hago porque mi corrida no cumplirá los mínimos requisitos”?, ¿es difícil pedir que los empresarios entiendan que “los toros” no llegaran al peso así se encaramen dos “gordos” en la bascula cuando arriben a la plaza?

Se oye decir que no hay toros, entonces de ser así deberíamos esperar y dar corridas el día “que la rana eche pelos y el lagartijo copete” que es cuando posiblemente entonces tengamos toros.

De verdad esa no es la falta que tenemos, estamos en presencia de una ausencia terrible, hace rato en el mundo de los toros por estos lados en el diccionario se borró la palabra ÉTICA.