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29 de septiembre de 2016

Importante Actuación de Manolo Vanegas en la Novillada de La Feria de Otoño en Madrid (España)


‘Vanegas y Aguado vencen a un glaciar’


Por: Maribel Pérez - Mundotoro

Un glaciar. De gigantescas proporciones. De cortante y paralizante escarcha. Pero el frío ambiente no pudo con ellos. Sin llegar a derretirlo, Vanegas y Aguado vencieron y se impusieron a ese hielo descomunal. Un público gélido y una novillada de Joselito nada candente, condicionada por la falta de raza. Esa inmensa frialdad no valoró lo suficiente la faena de la tarde, la de Vanegas al complicado cuarto. Una faena impecable. De una oreja de peso  cualquier otro día. Y tampoco se valoró en su justa medida el esfuerzo de Aguado sin salirse de su concepto con un lote áspero, incluso cobrando una sobrecogedora voltereta en la que se libró de milagro de una cornada en el cuello. Retornó a Las Ventas Rafael Serna después de la gravísima cornada del mes de junio. Muy digno con un lote sin opciones. Y todo eso, a pesar de que la climatología era buena. Quizá porque los abonados titulares regalan sus entradas, hubo hoy mucho público ocasional sin los conocimientos suficientes para calibrar las actuaciones de los novilleros. Que merecieron más. Más que ese coloso glaciar.

Con dos largas cambiadas de rodillas saludó Vanegas al jabonero cuarto, con el hierro de La Reina, un utrero más afinado de hechuras que sus hermanos y que se movió con mucho brío en el capote del venezolano, que pudo dejar algún buen lance. Muy templado, acarició con el capote a pies juntos Aguado en un compuesto quite. Blandeó en el peto y apretó después hacia los adentros en banderillas, marcando querencia. De nuevo rodilla en tierra, muy entregado, comenzó la faena Vanegas en un gran inicio. Anticipo de una seria e importante faena, que sorpresivamente apenas tuvo eco en el tendido, ante un ejemplar tuvo movilidad en el inicio, y que fue complicado, exigente y rebrincado. Aguantó con firmeza el espada, extrayendo muletazos de gran mérito, y aguantando parones y miradas después con enorme aplomo y valor. De valiente el final de luquecinas, en una actuación impecable. Mató de estocada casi entera, de efecto rápido. Una faena de oreja de peso, que sin embargo, el público no demandó de manera incomprensible.

Montado, bien hecho, el primero de La Reina mostró poco celo en el capote y también en el tercio de varas. Pablo Aguado no perdió la ocasión y quitó por delantales rematando con una bonita media. Muy solvente siempre, Vanegas inició la faena a pies juntos por alto con limpieza, para sacar al tercio al utrero en una labor firme y segura ante un ejemplar noble pero al que le faltó pujanza y transmisión. El venezolano le dejó siempre la muleta puesta en la cara, y extrajo muletazos limpios, con suavidad, por ambas manos. Vanegas se mostró curtido, aunque la falta de repetición de su oponente hizo que la labor no tuviera continuidad sin que la faena cobrara fuerza, pero el torero piso el ruedo con seguridad. Mató de contundente estocada y el público se mostró algo frío, siendo silenciado.

El segundo, con el hierro de El Tajo, fue devuelto por su falta de fortaleza. En su lugar salió el quinto, del mismo hierro, propiedad de Joselito. Amplio de sienes, enseñando las puntas, bajo, pero con cuajo y apretado de carnes, este segundo bis tuvo son de salida. Destacaron tres lances ganando terreno, en los que Pablo Aguado meció el capote con gusto y suavidad. Y se lució después por chicuelinas. El astado viajó soltando la cara en la muleta, con movilidad, aunque sin clase y sin emplearse. Con gran seguridad y belleza, el sevillano buscó la estética y gustaron sus formas en una faena que tuvo expresión y temple. De mucha composición las primeras series, y el cierre por alto, soberbio. Se volcó al enterrar la espada y saludó una merecida ovación tras sonar un aviso.

El quinto fue un sobrero de Ave María, aún marcado con el antiguo hierro de Javier Molina (ahora Vegahermosa), un astado con más remate que cogió de horrible y espeluznante manera a Aguado, que se había ido a los medios para recibirlo de rodillas. Le dio una larga afarolada y fue arrollado y volteado en unos angustiosos instantes en los que se libró de milagro de una cornada en el cuello. El sevillano lo saludó con un farol de rodillas en ese terreno, se levantó y de nuevo echó la rodilla en tierra, siendo arrollado, pisoteado, y volteado en unos angustiosos instantes en los que uno de los pitones de la res rozo su cuello sin que resultara herido de manera milagrosa. Numerosos golpes en una gran paliza. Sus compañeros se lo llevaron en volandas para tratar de llevarlo a la enfermería, aunque el diestro, casi sin mirarse, volvió de nuevo a la cara de su oponente y siguió toreando con arrestos. Luego el animal desarrolló genio y aspereza. Destacó la actitud y el esfuerzo encomiable del sevillano, visiblemente mermado, pese a la tremenda paliza. El público le reconoció con una ovación tras aviso.

Abriendo la cara y de bonitas hechuras, el jabonero segundo apuntó justeza de fuerzas y no tuvo celo en el tercio de varas. Quitó por chicuelinas Manolo Vanegas. Destacó en las labores de brega Christopher Fourcart. Regresaba a Las Ventas Rafael Serna tras el horrible cornalón del mes de junio. Por eso el sevillano se fundió en un emotivo abrazo en forma de brindis al Doctor D. Máximo García Padrós. No tuvo suerte después el joven espada, pues su oponente fue noble pero soso. La faena no pudo cobrar vuelo por ese motivo, aunque el novillero se justificó con dignidad.

Más bajo y hondo, el sexto no estuvo sobrado de fuerzas, pero apuntó más calidad en su salida, descolgando y tranqueando en los primeros tercios. Volvió a lucirse Fourcart, ahora en banderillas. Tuvo más calidad el animal pero no tuvo fuerza. Serna lo intentó y de nuevo no tuvo opción.

Plaza de toros de Las Ventas. Primer festejo de la Feria de Otoño.
Dos tercios de entrada.
Cuatro novillos de El Tajo (2º devuelto), dos de La Reina (1º y 4º) y un sobrero de Ave María aún marcado con el antiguo hierro de Javier Molina (ahora Vegahermosa), muy bajos de raza, unos se defendieron, y otros se afligieron.            
Manolo Vanegas, silencio y ovación;
Pablo Aguado, ovación tras aviso y ovación tras aviso;
Rafael Serna, silencio en su lote.
Incidencias: Se desmonteró Angel Gómez tras parear al segundo bis.