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8 de diciembre de 2016

César Faraco o el cóndor que aún no cesa en su sereno vuelo…


Quien escribe esta nota, Cesar Dao, brindado su faena a Cesar Faraco y Chenel


Por: César Dao Colina

Sobra tiempo en el tiempo para proseguir hablando de tú torería porque, jamás, se convertiría en retazos de memoria los andares faraquistas por estas plazas que reciben, entre soles y lunas, los rejones de la abolición… pero, hay rayos luminosos, importantes, per se, que visten de seda y señorío el camino trazado en esta tierra que supieron reconocer y subrayar el don de caballero ataviando desde las pausadas palabras hasta las acciones del talante propio de un ser fraguado en la pasta monolítica y artesanal de la decencia andina conjuntada por el “Quite hacia las Afueras” ante el sedoso perfil existencial de una educación impar entre las tapatías de tus finezas sin exageraciones.

Muy cerca… casi al lado

Cerca de mi casa materna, reviven las faenas en los cosos que ya no están enhebrados entre los duros públicos de Arenas de Valencia que te llevaron a hombros hasta el Hotel Victoria, o por El  taurinísimo Parque de Atracciones Carabobo y la propia Monumental de Valencia, donde una oreja cercenada ante un descompuesto astado hizo que la crítica especializada titulara… “El Cóndor además de señorío tiene garras de firmeza”….como lo ha sido todo, Faraco Alarcón, todo.

Y, como en todo arenal de voces y murmullos la impronta de los avíos toreros sellaron tu nacencia.

Y diciembre sigue tan lento como la niebla

Sostenemos, que la niebla lleva tolvaneras de caminos y páramos a cuestas. Afirmamos, asimismo, que el diablo posee muchas maneras de mostrar su brutalidad. Y, entre la niebla y el diablo, media Faraco, al lancear, con enjundia y personalidad llana, las situaciones complicadas,  dobladas en la violencia, contaminadas como críticas con una capacidad expresiva sin muchos eufemismos de quinta  y sin hacer uso de la embarrada mano izquierda tan utilizada por los politicoides del desastre. Por algo viste y sigues viendo la luz este día de N. S. Virgen de la Inmaculada Concepción, por lo que la vigilia por tu capital moral como ético no dejará de pasar permaneciendo intocable, inmutable, lato, en el reloj. ¿Notas, Tocayito, que no escribimos  en tiempo pasado, lo denotas?..

Hablar solo es hablar con Dios…

Lo que suele acontecer, maestro, es que hay almas idas a otras dimensiones que todavía están presentes…tan firmes, tan evidentes, como esta foto dedicada a la abuela buena, lejana y al lado, que se encampana en lugar destacado en su sombreada habitación, mientras, que la dedicatoria, luce con el mismo pulso como se redondeó “con mis mejores recuerdos para doña Lucia para que esta tarde con suerte corte las orejas”. Por algo los gitanos mientan que hablar solo es hacerlo con Dios…

Abreviando con un pase por debajo con la muerte del estoque

Celebramos, que en el estado Táchira se rinda homenaje de afecto y reconocimiento a tu nombre, a tu identidad como hombre, como ser y como humano. Por lo que aportaste y lograste. Por tantos admiradores y amigos…hacia esa callada, casi muda voluntad para que todo llegara a buen mar, a buena tierra, a buenas iniciativas, pero con pausa rápida, en movimiento silente. Así…

Y cuando ordene la batuta…

Imaginamos, desde estas colinas que nos cobijan, que cuando en el gran concierto ejecutado por la Banda Oficial del estado “Marco Antonio Rivera Useche”, rompa partitura con el primer caprichoso pasodoble, bordemos en la fantasía y las añoranzas tu calmo paseíllo sobre zapatillas lustrosas con lacitos simulando orejas de conejo, de blanco y oro con calada montera de machos añejos, tal como fue y será tu presencia cuasi imperceptible pero de gran espectro…casi sin voz humana pero con bordado eco faraquista que es una razón suficiente para seguir vivos… como tú.

Por algo sostenían en “Los Toneles”, con el maestro “Antoñete”, luego de celebrarse el octavo tradicional Festival que nos acercaba… “que la Amistad, como Valor Inviolable, la “utilizan algunos”, hasta que logran el beneficio deseado con el desparpajo del interés y, a  partir de  allí, se acaba”. Cierto…