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13 de febrero de 2017

El Fondo



Por: Kike Rosales

Existe una vieja frase que nos parece cabe en estas líneas, esa de formas y fondo sobre todo por lo vivido en este inicio de año en la parte taurina.

San Cristóbal fue un rosario de incertidumbres, cosas que pensaron nunca iban a ocurrir pero sucedieron, por ejemplo; minutos antes de hacer el paseíllo no se sabía quién toreaba, al final de todo aparece la frase aquella “pero se dio la feria”, aunque lo mejor sería “de vaina se dio la feria”.

Mérida sufre ese efecto dominó, toreros anunciados que no vienen, la empresa aduce un contrato firmado pero lo cierto es que varios no van a la Román Eduardo Sandia.

En estos tiempos venir desde afuera a Venezuela (no solo en lo taurino) si no en distintas maneras, conciertos, charlas o inversión cuesta mucho, la imagen internacional es que en el país no hay dinero ni estabilidad democrática.

Además (en los toros) hace rato se arrastra una deuda con muchos matadores de afuera, la razón es la terrible burocracia para poder conseguir dólares, a pesar de cumplir los requisitos a las empresas taurinas no se los dan.

Este año la feria del sol tiene sobre sus hombros un peso muy grande, sin querer debe tratar de levantar la imagen internacional del país y también limpiar de alguna manera “el hecho San Cristóbal”.

Entonces ocurre esto: Javier Castaño, Curro Díaz junto a Javier y Borja Jiménez no vienen hacer el paseíllo las razones para muchos son económicas, aunque se habla de una especie de “veto” soterrado de quienes llevan “los asuntos” de estos toreros.

Algunos podrían no actuar en ferias importantes de España (Madrid por ejemplo) sin que se lo mencionen o necesiten decírselo, la razón parece que tiene que ver con motivos personales, diferencias anteriores y cosas que muchos de verdad no sabemos y por ello no tocamos.

Entonces el prólogo por lo sucedido en Enero en San Cristóbal “mueve la mata” en Mérida y cuatro toreros no vienen.

 La empresa dio un paso al frente y nombró las sustituciones, sin esperar al día de la corrida hizo incluso los cambios en los carteles anunciando: Antonio Nazaré, Daniel Luque (dos tardes) Pedrito de Portugal y Eugenio de Mora.

Entonces el punto de vista empresarial de forma gerencial y ejecutiva hace las sustituciones sin perder calidad de los carteles estructurados.

Ahora vemos como Mérida tratara de rescatar la credibilidad perdida en el país, esa deuda que se arrastra como una cadena pegada a los pies de la organización de corridas. La misma cada día que pasa nos hace una llaga muy grande que debemos curar todos.

Quizá puede haber otra sustitución, en estos tiempos y las actuales circunstancias ya no son noticia pero rescatar el alicaído mundo del toro en el país es un deber que tiene la empresa que organiza la feria del sol.

El deber lo está cumpliendo (por aquello de organización) pero la verdad taurina del país es inocultable, de una forma u otros todos están con culpas que heredan de forma curiosa.

La imagen nuestra está entre lo oscuro, toreros que no vienen porque “la verdad país” les dice que no hay dinero, un terrible control cambiario y la desmedida ambición de quienes consiguieron dólares organizando corridas más para lucro que para la reinversión en lo taurino son parte de este daño.

La forma de cómo solucionar las ausencias está resuelta con las sustituciones anunciadas y aceptadas por la mayoría; otro es lo más espinoso de acomodar, eso que “mientan” el fondo.