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28 de mayo de 2017

Tanto nos cuesta


“Cogida de Torero”. Serie Tauromaquia. Manolo Prieto
Por: Kike Rosales

Nos es duro por estos días la información taurina, el país está en otros problemas como para que nos pueda caber la palabra “fiesta” dentro del diario andar.

El respeto por los fallecidos es la primera sensación que se nos viene a la mente, no solo por pensar que dentro de los caídos existiesen  aficionado taurinos, son gente como Ud. o como yo pero que ya no estarán más con los suyos.

En el país no hay corridas de toros, hace rato se vienen minimizando los festejos y hacer una en estos días en el país pasa por dos hechos, el primero que la situación no te da garantías, y el segundo la pena de hacerlo cuando hay fallecidos.

La muerte es un pasaporte a lo desconocido y en el mundo del toro es una acto de presencia diaria y constante, por ello quizá se puede pensar que no debería sorprendernos, pero en estos casos las razones son otras más allá de las naturales.

El futuro de las corridas en el país se cierra cada día más, los toreros no pueden vivir de torear por un solo hecho, no hay corridas.

Lo único que nos mantiene a todos es la esperanza que se basa en la juventud que por razones conocidas es contestaría y no es testigo sino protagonista de este doloroso hecho histórico que vivimos.

Entonces ver lo de Jesús Enrique Colombo en Madrid nos abre la esperanza que en un futuro será base de carteles si volvemos a tener corridas.

La alternativa de Manolito, quien fue el líder de la estadística Española y que en su próximo paso de matador se convierte también en la ilusión de un futuro prometedor.

Tenemos la boca seca de tanto tragar tristezas, el alma un tanto roída por ver como la verdad país no deja por fuera un acto de tantos años como son las corridas.

Entonces hablar de toros nos coloca en una circunstancia difícil, ¿Cómo decirlo cuando las calles está con barricadas, heridos y sangre? Y como dejar de hacerlo cuando el futuro se ciñe en dos muchachos con la cercanía del paisanaje, uno nacido en Tariba y el otro en Seboruco. Por todo esto es que nos preguntamos hoy en día porque hablar de toros…tanto nos cuesta.