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9 de julio de 2017

Colombo vuelve a puntuar en Las Ventas


Foto: Paloma Aguilar
Por: José Miguel Arruego (Mundotoro)

El novillero del año
Falta casi media temporada, y todos los certámenes de septiembre, pero parece difícil que alguien desbanque a Colombo del lugar preferencial donde se ha posicionado. Por su tauromaquia larga y sólida, por su frescura y variedad, y por sus facultades en todos los tercios. En Madrid, en el festejo previo a las novilladas nocturnas, volvió el venezolano a ratificar su notable impresión isidril y su reciente aldabonazo de Pamplona y con una notable novillada de Peña dejó claro que es un novillero con hambre y proyección.

Cortó la oreja (otra más) del animal que cerró plaza, un animal con calidad y clase, virtudes que prevalecieron sobre su justa fortaleza. Un animal para acariciar y torear con pulso frente al que anduvo a gran nivel Colombo. Desde el saludo, alternando verónicas y chicuelinas, a otro tercio de banderillas muy completo y una faena iniciada de rodillas en el tercio, donde ya se vislumbró su buen trazo y expresión, el venezolano volvió a cautivar a Las Ventas con un toreo natural, muy sutil, que volvió a ratificarlo como el novillero del año. Porque además remató su obra de un estoconazo, cobrado en corto y por derecho, que tiró sin puntilla al animal, tan rotundo como su faena y su tarde.

El tercero, siendo noble, tuvo menos pujanza, y por eso, porque el toro no terminó de repetir las embestidas, a la gente no le llegó del todo la serena solvencia con la que Jesus Enrique Colombo se desenvolvió durante toda la lidia. Especialmente brillante fue el tercio de banderillas (cumbre el segundo par, cambiando el viaje del toro en plena carrera). Luego con la muleta quiso relajar la figura, verticalizando la misma, y se hizo ovacionar en un par de series con la derecha. Una pena que la tardanza del animal en tomar las telas no terminara de meter a la gente en la obra. Fue ovacionado tras una buena estocada.

El primero de la función fue también el animal del debut en Las Ventas de Santana Claros, un malagueño que apuntó más que concretó un concepto de corte estilista frente a un ejemplar bajo y hondo, de buenas hechuras, y seria conducta, con el que el torero se sintió sobre todo en la última serie del trasteo, la mejor de un discreto conjunto.

Anduvo Santana algo más convencido en el cuarto, novillo noble, con calidad y medido empuje, ideal para que el malagueño se expresara. Lo hizo de modo discontinuo pero aún así dejó para los fotógrafos una media a pies juntos enroscada en la cintura, algún ayudado por alto de cartel y varios muletazos con ese concepto artista, de pellizco, que cada vez se ve con menos asiduidad. Pero tampoco concretó nada.

Daniel Crespo se lució lanceando a la verónica al segundo, otro novillo exigente, importante, que demandó más experiencia con los trastos de la que acumula el portuense, que dejó detalles de un concepto  clásico, de buena expresión, sobre todo con la mano derecha, pero sin llegar a redondear su labor.

El quinto dentro de su movilidad, fue el de menos clase, porque soltó la cara y punteó el engaño al final de cada muletazo. Anduvo mucho tiempo delante Daniel Crespo, pero no terminó de sacar nada en claro en una labor de escaso eco.

Plaza de toros de Las Ventas. Cerca de un cuarto de entrada. Novillos de Fernando Peña,  serios de presencia pero de excelentes hechuras, bajos, con remate y de buen juego en líneas generales. Enrazados los dos primeros, con calidad y poca fuerza cuarto y sexto, nobles y medidos de empuje los restantes.  
Santana Claros, silencio y silencio tras aviso;
Daniel Crespo, silencio y silencio tras aviso;
Jesús Enrique Colombo, ovación y oreja.
Incidencias: Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Víctor Barrio en el I Aniversario de su fallecimiento.