Publicidad

Publicidad

14 de agosto de 2017

Apague y vámonos (2da parte)



Por: Kike Rosales

Hace años titulamos de esta forma un artículo, la razón era la preocupación sobre la manera como se estaban acabando las corridas en los pueblos, en esta segunda parte la historia es más grave.

La situación política actual nos ha llevado a estar inmersos en una protesta  que lleva incluso muchos muertos; eso es un motivo como para pensar que no se está para fiestas.

Lo otro es lo económico, la falta de equilibrio en la moneda nacional nos lleva a vivir una casi hiperinflación y el bolsillo del venezolano “de a pie” no soporta muchos gastos y menos para ver como comprar entradas para espectáculos mayores.

 Es muy fácil sacar las cuentas, un cartón de huevos (veinte mil bolívares) un kilo de carne (igual que lo anterior) y un kilo de harina pan (casi los veinte mil) solo en tres productos se va un alto porcentaje de la quincena de un trabajador.

Entonces ferias como Tariba y la Grita ambas de mucho abolengo en el Táchira no se darán, y la más conocida, la de San Sebastián está en “veremos” que hasta el tiempo de hacer estas líneas todavía no se sabe nada.

Aparece la feria de Tovar la cual ha tenido un rechazo por lo acontecido en días anteriores, donde la represión sobrepasó lo decente para considerar muchos que la población no está para jolgorio después de lo sufrido, mucho creen que debe estar es de luto.

Rafael Orellana torero del patio en un escrito publico indicó que no asistiría a esa su feria, el torero de la casa, el emblema más considerable protesta con su no asistencia , no se sentiría bien torear en el ruedo del coliseo  después de lo ocurrido.

El (como muchos)  hace campaña en Perú ,está en actividad; entonces anuncian toreros que poco han actuado en los últimos tiempos y esta quizá es la única oportunidad que pueden ver en mucho rato; en un país donde ser torero tristemente está dejando de ser una profesión que se ejerza de manera constante, (ya torear  es algo esporádico).

Mérida pone la venta de abonos, quizá esperan que para Febrero “las aguas vuelvan a su cauce” y tener un poco de mayor estabilidad política y económica, eso de faltar unos meses  permite abrigar esa esperanza.

Ahora la verdad es una muy cruel, en estos momentos hablar de corridas de toros en el país pasa por muchos factores y quizá no podemos dejar  fuera de contexto el hecho que si no se dan corridas el espectáculo se acabara más pronto de lo que se imagina.

Entonces pesa la salvación de esto o el fin. A los organizadores de Tovar le endilgan estar afín con el gobierno nacional, que de todos es sabido en estos momentos no goza de mucha aceptación; pero de verdad haciendo o no la feria más votos no se conseguirán así que como medida de marketing político en la actualidad eso pareciera no tener peso.

Pero son las únicas corridas que se anuncian y no darlas cerraría el portón de las plazas, los toros se venderían a “la pesa” y no a las corridas  y se caería en un “poco me importa”, no se nos puede olvidar que al cerrarse el Nuevo Circo de Caracas pensar en dar un festejo en la capital pasa por un “antiparabolismo” draconiano, y no se dieron más en la capital.

Entonces Tovar (quizá sin querer) se convierte en  la responsable de salvar las corridas, nos referimos a ello como espectáculo y acto cultural, ya que como negocio no compite a este escrito.

Muchos pensaran  en como asistir (por lo económico) y además en las actuales circunstancias en este país no sabemos que va pasar mañana, si tendrás gasolina, si no se trancan las vías o si de repente se suspende por seguridad ciudadana.

Las corridas las salvamos nosotros mismos los taurinos eso es verdad, la actual situación tiene en cuidados intensivos la salud de la mismas; Tovar aparece en pleno torbellino político como una salvación que muchos no quieren, lo otro es que esperamos que al no tener corridas  no nos toque decir “mire hermano, mejor apague y vámonos”.