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26 de octubre de 2017

Descarada Triquiñuela



Por: Giovanni Cegarra          

El voz populi del traspaso de las acciones propiedad de la Gobernación del Estado Mérida, Región Los Andes de Venezuela, de la Plaza de Toros Monumental Román Eduardo Sandia al Ministerio del Poder Popular para el Turismo, cayó como rayo mortal a la afición taurina y colectividad merideña en general, producto de una descarada triquiñuela de complicidad interna y externa, atentando contra un Bien de Interés Cultural que forma parte del Patrimonio Cultural Nacional, un activo Patrimonial Municipal de los merideños, quienes hace 50 años con sus manos, sudor, trabajo, levantaron en tiempo record de tres meses, esta obra taurina que desde entonces, contribuye al desarrollo socio económico turístico cultural regional.

A los merideños, a Mérida, de golpe y porrazo, con descarada triquiñuela, le han arrebatado su Plaza de Toros, cierto o falso, cuando el río suena piedras trae.

Inaceptable e inadmisible que algunos se hayan prestado para tal descarada triquiñuela con sus caras de yo no fuí, que deja mucho que decir de su condición de merideños, sí es que lo son, de su credibilidad y honestidad, caras duras dándoselas de inocentes ante lo que ya se cocinaba entre gallos y media noche en contra de su gentilicio, de la ciudad, del Estado, de la Plaza de Toros Monumental Román Eduardo Sandia, Patrimonio Cultural Taurino de los merideños.

El Complejo Recreacional de Mérida (COREMER) en el término de 72 horas aproximadamente, estará estrenando nueva Junta Directiva que ni para saber quienes la integrarán, ojalá no vayan ser los puntilleros de lo taurino en Mérida, en la antesala de los 50º años de la Monumental Román Eduardo Sandia que a ciencia cierta, por lo que se escucha como un hecho consumado, ya tiene nuevo amo y vaya que de manera.

La Román Eduardo Sandia celebrará sus 50º años de vida taurina, hasta donde se sabe, con nuevo dueño, gracias a la descarada triquiñuela, digna de quienes trabajan a la sombra de la noche y al que le caiga el guante que se lo plante, eso sí, duela a quien le duela, no olviden esto, es muy fácil subir una escalera e igual es fácil caerse de ella para no levantarse nunca más y olé.