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30 de enero de 2018

Nuovo Cinema Paradiso


Por: Kike Rosales



Este film italiano (dirigido y escrito por Giuseppe Tornatore en 1988) es quizá una de las obras que más nos influencio en la vida, la historia de un hombre director de cine a quien la informan en el comienzo, “llamó tu mamá para decir que murió Alfredo” nos transporta a la infancia del director que recibe la triste  noticia.

Todo se desarrolla en un pueblo de Sicilia después de la segunda guerra mundial, el sitio obligado para reunirse era un cine que se llamaba “cinema Paraíso” convirtiéndose en el lugar de reunión entre Alfredo Y Toto los personajes principales, el operador de la maquina (Alfredo) y el niño (Toto) que se va del pueblo siendo muy joven a Roma donde años después recibe la luctuosa llamada.

Esto que les cuento más allá del gusto por esa película tiene que ver con una sensación maravillosa que vivimos en San Cristóbal el día que toreaba Manolo Vanegas antes de la corrida.

En los predios de la oficina administrativa de la plaza  se me acerca un hombre de quijotesca figura a pedirme un favor, el mismo no era otro de ver si se podía conseguir el video de la actuación esa tarde de Vanegas.

No es la primera vez que nos ocurre y ojala no sea la última pero lo más destacable e importante de esto es el motivo  de este escrito.

Me decía que muchos no podían venir de Seboruco a la plaza, el lio del transporte que vivimos, otros no tenían el dinero y a la mayoría no le alcanzaba, un hecho que ameritaba una solución inmediata.

Convirtiendo el quedarse sin ver el debut del paisano en la feria en una injusticia que se podía convertir en  un sacrilegio con visos de ser considerado un pecado mortal.

El asunto es buscar que todos vieran la actuación de Manolito del 26 de Enero y poderlo disfrutar.

Decidieron entonces que se reunirán  en la plaza principal y pasarlo en una pantalla una  sabana o “un Videobim” o en lo que fuera para disfrutar de la actuación del ídolo de Seboruco.

Es de imaginarse y llenarse de ilusión, todos corriendo con el taburete a sentarse con “michesito” para agarrar algo de calor, sentir el muy marcial “Shhhhhh” de la gente cuando alguien habla “tochadas” en el momento cuando torea “el muchacho”, además el de prohibir las groserías “porque hay damas y niños”.

Es toda la pureza de la gente que muchos no ven y para algunos no cuentan, esa, la sencilla que estará en la plaza del pueblo viendo torear a Manolito Vanegas.

Cuando Toto (ya con 18 años) en el filme Italiano va tomar un tren para irse del pueblo a Roma Alfredo quien había quedado ciego le pide “que no vuelva” le indica que regresarse seria la derrota de los sueños y que ellos…nunca  pueden perder.

En este caso el retorno de Vanegas está lleno de la solidaridad que se basa en la amistad de la crianza, tanto que su corrida será pasada en una especie de versión muy Tachirense de Cinema Paraíso para aquellos no pudieron irlo a ver.