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13 de agosto de 2018

Javier Cardozo enjundia torera en tierras incaicas



Por: Carlos Rivera
 

Ernesto Javier Cardozo Álvarez,  visto así a vuelo rasante, pareciera un nombre común y normal, pero resulta que a este mirandino, nacido en Los Teques Venezuela, le corre por sus venas sangre torera, pues su padre, su abuelo y hasta un tío fueron novilleros, entonces el gusanillo de la fiesta brava se cultivó en Javier Cardozo y con el pasar de los años esas ganas de vestirse de luces no se quedaron en proyectos, sino que saltó al ruedo de la vida, con la ilusión de ser torero.

En sus comienzos allá por los años novenas comienza a darle forma a su empeño y en 1994 se tercia su primer traje de luces y en Maracay, cuna del toreo venezolano, cumple su sueño alternando con Ramón Guevara, Edgar Navas y Edgar Bravo, lidiando novillos de las ganaderías La Fundación, Rancho Alegre y Tarapío, comenzando de este modo una carrera que 24 años después mantiene con la misma ilusión.

Ese recorrer lo lleva a diferentes plazas de Venezuela hasta que va a España allí sin picadores se presenta en Ciudad Real, luego en Toledo, y finalmente en 1998 toma la alternativa en Caracas teniendo como padrino a Leonardo Benítez y Regino Agudo, lidiando un toro de la Cruz de Hierro.

Ya doctorado de matador de toros, el 24 de junio de 2004 se presenta en Perú, en Cajamarca alternando con  Alberto Álvarez y Cristóbal Pardo (hijo). Y desde esa fecha hasta nuestros días Javier Cardozo se ha metido al Perú en el corazón pues esta tierra le ha arropado como un hijo suyo.

Desde ese 1994 a nuestros días, mucha agua ha pasado por debajo de ese puente, pero cada tarde que se presenta el torero venezolano Javier Cardozo en las diferentes plazas de la hermana tierra peruana, él sale con la misma ilusión, la misma esperanza y las mismas ganas en cada tarde. Su empeño y dedicación lo han mantenido, siendo llamado por los empresarios incas a que se presenten en diferentes ferias.

Su entrega ha sido tal que apenas el año pasado estuvo rondando las 50 corridas, y para este año ya ha hecho el paseíllo en 12 cosos taurinos peruanos, agradando con su tauromaquia a quienes tarde a tarde asisten a las corridas en el Perú tierra que ha abierto sus brazos sin mezquindades al torero venezolano.

El buen torear de Javier Cardozo le ha generado una temporada triunfal  en tierras del Perú

“han sido  años de muchas emociones, pero también de muchos sacrificios, desde el 2004 a la fecha trabajamos con la misma ilusión y las mismas ganas con las que nos vinimos de Venezuela a mostrar nuestro arte torero” expresa alegre y nostálgico a la vez Javier Cardozo quien lleva ya 14 años toreando en el Perú.

Al consultarle sobre la falta de oportunidad en el país para torear, indicó que las empresas que organizan las ferias taurinas en Venezuela siempre han visto al diestro nacional como recurso de última hora, mas no como real alternativa a la hora de conformar un cartel. Manifestó el nacido en Los Teques que el torero venezolano necesita mayores oportunidades para mostrarse a su público y darse a conocer.

Nunca mejor dicho ¡Nadie es Profeta en su Tierra!