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5 de octubre de 2018

Los Alumnos De La Escuela Taurina Humberto Alvarez Se Echan El Capote A La Espalda




“Más cornás da el hambre” Es una frase taurina muy popular que usaban los toreros de aquel entonces para referirse a que era más difícil aguantar hambre, a las cornadas que pegaban esos toros astifinos o las curas que tenían que soportar sin anestesia en la época de Juan Belmonte y Joselito “El Gallo”. Muy atrás quedaron esos tiempos donde se quería ser torero por necesidad,  por hambre o por sacar una familia adelante, esto terminó en la época moderna con la fundación de escuelas taurinas a lo largo y ancho de cada uno de los países taurinos.

Las Escuelas Taurinas que han servido como lugar de refugio de todos esos jóvenes que sueñan con ser torero,  donde se les imparten clases teóricas y prácticas para forjar a estos noveles en la dureza del mundo del toro. Pero que además de esto, la enseñanza no se limita solo a la tauromaquia puesto que valores tales como respeto, responsabilidad, disciplina, compañerismo, entre otros son inculcados y adquiridos al mismo tiempo en el que los alumnos conocen los lances con el capote y los distintos tipos de pelajes de los toros.

Nuestra Mérida taurina no fue la excepción en cuanto a tener una Escuela Taurina, y fue por la década de los años 60 donde a un torero soñador, merideño por adopción se le ocurrió la gran idea de fundar una escuela taurina en esta ciudad, esa escuela taurina llevaría el nombre de César Faráco, torero merideño, primer torero americano en doctorarse en una Feria de San Isidro e ídolo de la afición taurina venezolana. Por esa escuela fueron muchos los jóvenes que pasaron con un sueño en común “ser torero” y el “Maestro” como se le conocía impartió desinteresadamente sus lecciones de donde surgieron grandes novilleros, subalternos y matadores de toros, además de grandes aficionados, claro está.  Para el año 2009, tras la desaparición física del Maestro Humberto, la escuela toma una segunda etapa y, esta vez llevando el nombre  del torero soñador que inició una escuela taurina en la Monumental de Mérida, “Humberto Álvarez”, una vez más los jóvenes que soñaban con ser toreros acudieron al ruedo de la plaza de toros y ahí se fueron formando tarde a tarde bajo la tutela de nuevos maestros y dirigentes. La escuela funcionó, ya que de la misma actualmente hay novilleros con picadores, novilleros sin picadores, becerristas y banderilleros, haciendo campaña en ruedos americanos y europeos.

Hoy la realidad de nuestra escuela, “Humberto Álvarez” no se parece a la de aquellos años de gloria del 2009, 2010, 2011 o 2012, pero la ilusión de sus alumnos sigue intacta, intacta por conseguir su sueño, dentro o fuera de nuestro país, y es por ello que unidos como una cuadrilla de toreros hemos decidido remar todos juntos hacia un mismo objetivo, porque somos nosotros, los alumnos, los más perjudicados de toda esta situación.

En primer lugar queremos que el nombre del Maestro Humberto siga siendo el estandarte de nuestra escuela, escuela que hemos llevado con orgullo por todos los ruedos nacionales e internacionales donde hemos actuado, de igual forma fomentar la unión entre directivos, padres y representantes de la misma, donde todas las opiniones sean escuchadas y tomadas en cuenta, ya que no hay espectáculo más democrático que la fiesta de los toros, y es por ello que queremos ver nuestra escuela taurina en lo más alto como estuvo por varios años y de donde nunca debió salir.

Nosotros los alumnos que hacemos vida en el país y nuestros compañeros que hacen campaña en España y Perú, deseamos la recuperación total de nuestra escuela taurina la formación de una nueva junta directiva y el cese a la división generada en las últimas semanas dentro de nuestra institución, puesto que hemos sido y somos una familia que ha compartido triunfos y fracasos, miedos y alegrías y deseamos seguir siendo tierra taurina de Venezuela por excelencia, cantera de toreros y buenos aficionados.

Atentamente,
Alumnos de la Escuela Taurina “Humberto Álvarez”
28/Septiembre/2018