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7 de septiembre de 2019

Diego Silveti y Jesús Enrique Colombo por la puerta grande



Por: Víctor Ramírez “Vitico”



La feria de Tovar inició su ciclo de corridas de toros con una emotiva tarde en la que Diego Silveti y Jesús Enrique Colombo cortaron dos orejas para abrir la puerta grande, con Curro Ramírez que cuajó estupendos muletazos. Los tres toreros estuvieron muy dispuestos con una corrida de los hierros de la casa Molina Colmenares, que siendo nobles y bondadosos, mansearon  más de la cuenta lo cual dificultó la labor de los diestros que tiraron de oficio y técnica para poder con la corrida.
Curro Ramírez sorteó en primer lugar un toro ofensivo de cara que se salía suelto de las suertes. Se dobló bien el torero, que intentó ligarle los muletazos a pesar de que el viento molestó demasiado. Ramírez sereno y con valor, dejó ver  buenas maneras sobre todo en varios muletazos con la mano izquierda, enganchando muy por delante las remisas embestidas de su antagonista. Tras una entera caída y tres descabellos saludó una ovación. Mejor anduvo el torero de la tierra con el cuarto, saludándolo con dos largas cambiadas de rodillas, perdiendo el capote en la segunda, llevándole  bien al caballo por chicuelinas al paso y luciéndose en un logrado quite por navarras. Pero seria en el ultimo tercio donde Curro dejaría lo mejor de su tarde, en una faena larga, también molestado por ese viento racheado que a veces hace imposible el toreo. Pero ahí están los toreros para sobreponerse a las adversidades. Ramírez tras los lógicos muletazos de tanteo, se centró en dos o tres series de estupendos naturales, largos y con ritmo, algunos citando de frente y a pies juntos, que llegaron mucho al público, porque hubo toreo del bueno. Enganchando por delante, sacando la muleta limpia y a ras de suelo por debajo de la pala del pitón, tuvo  el triunfo que no llegó al fallar el torero con la espada. Dio una merecida vuelta al ruedo en recuerdo a esos estupendos momentos.
Cayó de pie Diego Silveti en su presentación en Tovar, al cuajar una importante faena al segundo de la tarde, donde demostró su oficio y cuajo. El mexicano se lució en un hierático quite por gaoneras, para  cuajar una buena labor, con series ligadas con mucha plomada por ambos pitones. Asentado y recio, Silveti dio fiesta al noblon astado con muletazos llenos de enjundia y ritmo. Mano baja, estupenda colocación, a veces al hilo otras semicruzado pero siempre dando al toro lo que éste pedía para sacar a flote lo bueno que llevaba dentro el ejemplar, que manseó pero no pudo huir gracias a la técnica de Diego que coronó el trasteo con una estupenda estocada en la suerte de recibir. El torero echó la muleta delante y muy despacio dejó meter al toro la cara en el engaño para clavar en todo lo alto. Una estocada de libro. Estuvo muy entregado con el mansurrón quinto en una labor menos brillante que la anterior pero tesonera, llena de matices que solo da el oficio. Porque el Silveti que se vio en Tovar es un torero resolutivo, sin arrebato, haciendo las cosas con sentido y estructura. En éste falló con la espada.

Arrollador apareció en escena Jesús Enrique Colombo ante el tercero, con dos largas cambiadas de rodillas, bordando un quite por navarras, cadencioso y lento, ejecutando el tercio de banderillas con atléticas facultades físicas aunque clavando trasero y a veces a toro pasado. Colombo demostró un oficio sobrado pues logró someter a un noble mansurrón al que le tapó el mundo en las primeras series de muletazos, al dejarle el engaño perfectamente colocado en la cara para que el astado repitiese las arrancadas. Por delante, tocando y enganchando bien, llevó muy largo y por abajo al toro, aunque a mitad de faena perdió un poco el brillo inicial al ejecutar muletazos más rapiditos, profesionales pero que dijeron poco. Contundente y espectacular con la espada, fueron indiscutibles el par de orejas.  El sexto fue un manso con todas las letras. Desde que salió el astado solo estuvo barbeando tablas, suelto y sin querer embestir,a tal punto que una oleada tremenda volteó fuertemente a Marcos Peña “El Pino” que estaba en la brega. Colombo lo intentó todo con el capote, banderilleó con su habitual facilidad, destacando un tercer par al violín. Pero con la muleta, tras una lucha titánica por arrancar al toro de las tablas, optó por la brevedad, que en este caso se agradeció. Certero y muy hábil con el acero.

FICHA DE LA CORRIDA
Plaza de toros de Tovar.
Viernes 6 de septiembre.
Poco menos de un cuarto de entrada en tarde fresca y agradable.
Dos toros de Rancho Grande ( primero y segundo ) tres de El Prado ( tercero, cuarto y quinto) y uno de La Consolación ( sexto ) desiguales de presentación, nobles en líneas generales, mansurrones y sin entrega. El màs deslucido el huidizo sexto.

Pesos: 430, 425, 435, 440, 430 y 439 kilos.

Curro Ramírez, de azul marino y oro: Saludos tras aviso  y Vuelta tras aviso.
Diego Silveti, de turquesa y oro: Dos orejas y palmas.
Jesús Enrique Colombo, de azul marino y oro: Dos orejas y palmas.

El picador René Quintana resultó lesionado en la boca al partirse la vara golpeándose con un pedazo de la misma. El banderillero Marcos Peña “El Pino” sufrió una fortísima voltereta bregando al sexto, recibiendo varios puntos de sutura en una ceja. Destacaron en la brega Gerson Guerrero, Eduardo Graterol y Juan José Girón. En banderillas un soberbio par de Ramón Contreras.